¿Por qué deberíamos reducir el consumo de sal... y cómo podemos hacerlo?

  • La OMS recomienda tomar menos de cinco gramos al día de sal.
  • La mayoría de las personas consumen de nueve a doce gramos.
Imagen de un salero junto a una salsa de tomate.
Imagen de un salero junto a una salsa de tomate, también salada.
GTRES

La sal (cloruro de sodio) es un condimento que añade sabor a muchas de nuestras comidas. Sin embargo, el abuso de este aditivo, así como su presencia en una cantidad importante de alimentos que consumimos, pueden poner en jaque nuestra salud. Al menos así lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) que alerta sobre la importancia de reducir la ingesta diaria de sal.

Aunque existen diferentes alimentos que nos aportan el sodio que necesitamos diariamente (menos de 2 gramos al día), la sal es la principal fuente. Por eso, consumir como máximo 5 gramos al día de este condimento es importante para evitar los riesgos que pueden derivar de una dieta elevada en sodio.

La mayoría de las personas consumen demasiada sal

La OMS indica que la mayoría de las personas consumen entre 9 a 12 gramos diarios de sal por día. Una cifra que supera la recomendación de 5 gramos diarios y que, en algunos casos, incluso es posible que sea más alta. No obstante, el consumo de sal en exceso puede poner en riesgo nuestra salud.

De hecho, la OMS indica de forma tajante que "se podría evitar el 2,5 millones de defunciones si el consumo de sal a nivel mundial se redujera al nivel recomendado". Una declaración que despierta el interés y, también, genera una preocupación por la manera en la que nos estamos alimentando.

Riesgos 

Consumir sal y superar la cantidad recomendada tiene una serie de riesgos para la salud que pueden empezar a manifestarse a largo plazo. El principal es la presencia de hipertensión arterial que aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, ensanchamiento del corazón e insuficiencia cardíaca. Esta puede derivar en:

  • Enfermedades cardiovasculares: son la principal causa de muerte en todo el mundo, según la OMS, en el que el consumo excesivo de sal se acompaña de una falta de ejercicio físico y hábitos nocivos como el tabaco o el alcohol.
  • Accidentes cerebrovasculares: se manifiestan con un entumecimiento de los músculos que puede desembocar en una dificultad para caminar, pérdida de equilibrio o, incluso, de la conciencia.
  • Cardiopatía conoraria: aumentan el riesgo de sufrir ataques cardíacos o insuficiencia cardíaca, así como otras complicaciones. Según la OMS, en el 2015 se produjeron hasta un 7,4% de muertes debido a esta enfermedad.

¿Cómo reducir la ingesta de sal?

Para reducir la ingesta diaria de sal y que no supere los parámetros recomendados es conveniente llevar una alimentación sana y equilibrada en la que predominen las frutas y las verduras. Los alimentos procesados como las galletas saladas, los pretzels o las palomitas de maíz deben consumirse de forma muy esporádica.

Asimismo, se debe prestar atención a las salsas que pueden estar condimentadas con abundante sal. Algunos ejemplos son la salsa de soja, la salsa de pescado y no nos olvidemos de las pastillas de caldo.

Algunos trucos que aporta la OMS para reducir su consumo son agregar poca sal (o nada) a los alimentos que se cocinen, no poner saleros en la mesa, limitar la compra y el consumo de tentempiés salados, y escoger productos que sean hiposódicos.

Con todo esto, es posible no superar los 5 gramos diarios de sal recomendados. No obstante, las revisiones periódicas como las pruebas de sodio en la sangre pueden ser beneficiosas para tener un control mayor sobre esto.

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