Cómo lavar y mantener tu edredón de plumas en perfectas condiciones para evitar riesgos

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Imagen de recurso de dos personas arropadas en fundas nórdicas
GTRES

Los edredones con relleno de plumas son una de las opciones preferidas en cuanto a confort cuando las noches se vuelven frías. Son cálidos, ligeros y tienen una larga vida útil.

Pese a que un estudio recientemente publicado advierte de la relación entre el uso de este tipo de ropa de cama y afecciones respiratorias relacionadas con la acumulación de polvo entre las plumas, los casos son muy poco frecuentes.

En cualquier caso, conocer cuando y cómo debemos lavarlos y algunos sencillos trucos para mantenerlos en óptimas condiciones puede ser de gran ayuda para evitar riesgos.

Cuando y cómo lavarlos

Los edredones con relleno de plumas o plumón no deben lavarse muy a menudo. Siempre y cuando se utilicen junto a una funda nórdica que los proteja de manchas, sudores y residuos varios, este tipo de edredón no debería lavarse más de una vez al año. De hecho. lavarlo a menudo puede ser contraproducente.

Un buen momento para hacerlo puede ser cuando comienza la temporada de días cálidos y vayamos a guardarlo hasta que regresen los meses fríos.

A la hora de meterlo en la lavadora debemos comprobar que queda espacio suficiente en el tambor para que este se mueva con cierta libertad.

Puede que nuestra máquina no sea lo bastante grande para poder lavarlo, en cuyo caso se recomienda llevarlo a una lavandería pública, que cuenta con lavadoras de mayor capacidad, o a una tintorería si además deseamos ahorrar tiempo y obtener un resultado profesional.

Si decidimos hacer la guerra por nuestra cuenta y lavarlo en casa lo primero que debemos hacer es mirar con atención la etiqueta. Este tipo de tejidos no debe lavarse a temperaturas superiores a los 50ºC, por lo que, ante la duda lo mejor será elegir el programa frío. 

A la hora de elegir el detergente hay que tener cuidado. Siempre deben utilizarse productos especiales para ropa delicada y nunca suavizantes o productos que incluyan lejía o abrillantador que podrían debilitar el tejido.

Si la prenda aparece grisácea y arrugada después del lavado no debemos preocuparnos, un buen secado devolverá su apariencia mullida habitual.

La clave: secarlo bien

A la hora de secar el edredón podemos optar por hacerlo manualmente o en una secadora. En el primer caso se recomienda hacerlo al aire libre para no prolongar demasiado el proceso y, además, evitar un contacto directo con el sol.

En caso de optar por una secadora debe prestarse especial atención a la temperatura del proceso. Además, introducir dos o tres pelotas de tenis junto al edredón puede ayudar a redistribuir las plumas en su interior y evitar que se apelmace.

Es muy importante que la prenda quede completamente seca antes de guardarla o volverla a colocar en la cama para evitar la proliferación de bacterias u otros microorganismos que aprovechan ambientes húmedos.

Trucos para mantenerlo perfecto

Sin duda un buen mantenimiento es el mejor cuidado que se le puede dar a un edredón y, además, nos permitirá lavarlo con menos frecuencia.

En este sentido, se recomienda usar siempre una funda nórdica para mantenerlo limpio y evitar las filtraciones de polvo. Otro buen consejo es sacudirlo con frecuencia para oxigenar su interior.

Cuando vayamos a guardarlo en el armario porque llega el calor debemos almacenarlo en su funda original o, en caso de no disponer de ella, en una de algodón para prevenir que las plumas entren en contacto con el polvo.

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