¿Cuáles son las averías más frecuentes en un vehículo?
Un buen mantenimiento del vehículo es fundamental por la propia seguridad del conductor. peoplecreations/Freepik

Tener un coche en propiedad nos cuesta de media a los españoles 1.669 euros anuales. Y es que, si bien es cierto que el mayor desembolso –al menos de golpe– lo hacemos durante la compra, hay una serie de gastos de los que es difícil huir. Entre ellos están las averías más comunes, pues llegan sin previo aviso y, como es lógico, una parada por el taller mecánico es la solución más inmediata. Claro que las experiencias en estos centros especializados no siempre son buenas, ya que, por un lado, no solemos conocer nuestros derechos cuando acudimos a uno y, por otro, porque no siempre sabemos dar con el mejor.


Claves a tener en cuenta para elegir un buen taller

  • Cumplen en tiempo y precios. Pocas cosas pueden sacar más de quicio a un conductor que llamar al taller y que los mecánicos se deshagan en excusas. "Falta aún una pieza"; "Justo ahora lo estamos mirando" y "Es más grave de lo que nos parecía" son tres de las frases más comunes para hacerte saber que tu coche aún no está listo (ni lo estará en el plazo acordado). Algo similar ocurre con el precio, pues, ¿a quién no le ha pasado que entre avería y avería le cuelen algún plus como, por ejemplo, haber limpiado el coche? Por eso, es importante tener un taller confianza que cumpla en tiempo y en precio para evitar sorpresas desagradables.
  • El presupuesto, detallado. Para asegurarse de que el cliente no se lleve un susto al recibir la factura, los talleres serios son los que ofrecen un presupuesto detallado que incluye todos los cambios a los que van a someter el coche, para poder decidir de cuáles se puede prescindir si es necesario. Así, conviene tener en cuenta que si se estudia el precio desglosado deben aparecer el precio total, los recambios y piezas, el precio de mano de obra y el IVA.
  • Reparación con garantías. Cuando son reparaciones costosas, desde el taller deben ofrecer una garantía que ampare al cliente en caso de que la solución tomada por los mecánicos falle por una mala praxis. De este modo, el conductor podrá volver sin problema hasta asegurarse de que el error por el que había acudido al taller se acaba subsanando de la mejor de las manera y no mediante soluciones rápidas y poco efectivas.