ITV: Diez faltas graves que suponen un suspenso directo
Antes de pasar la ITV lo más recomendable es revisar el estado del vehículo. Pixabay

La Inspección Técnica de Vehículos es un control obligatorio para conocer el estado del vehículo. El objetivo es garantizar el buen funcionamiento de los principales elementos de seguridad del coche. A pesar de ser obligatorio, más de 2,6 millones de coches circulan con la ITV caducada.

La multa por conducir con la ITV caducada, desfavorable o negativa oscila entre los 200 y 500 euros.

A la hora de realizar la inspección el resultado obtenido puede ser de tres tipos:

  1. Favorable: el vehículo está apto para seguir circulando.
  2. Desfavorable: no ha superado la inspección al tener algún tipo de fallo grave o diferentes leves. Los únicos recorridos permitidos para este supuesto son el desplazamiento de la ITV a un taller para reparar los desperfectos y a la inversa. Una vez subsanado el error, debes regresar a la estación de la ITV para superar el proceso en el segundo intento.
  3. Negativa: el vehículo se considera no apto para la circulación y será automáticamente inmovilizado, teniendo que ser transportado por una grúa hasta el taller correspondiente.

Antes de pasar la ITV, lo más recomendable es revisar el estado del vehículo: frenos, neumáticos, luces, carrocería... hay determinados elementos que si fallan suponen una falta grave y, por tanto, el suspenso directo. Son defectos que disminuyen las condiciones de seguridad del vehículo o ponen en riesgo a otros usuarios de las vías públicas o que pueden tener un impacto sobre el medio ambiente.

Diez faltas graves que suponen un suspenso directo

  1. Neumáticos: si algún neumático no tiene marca de homologación, hay un desgaste irregular excesivo en la banda de rodadura o hay ruedas de distinto tipo montados en el mismo eje.
  2. Frenos: si hay un retraso anormal en el funcionamiento de los frenos en cualquiera de las ruedas, si el vehículo no alcanza la eficacia requerida o si hay desgaste en las pastillas.
  3. Ruido: el nivel de ruido producido por el vehículo es superior al permitido.
  4. Emisiones contaminantes: el vehículo presenta emisiones con concentración de CO superior a las permitidas.
  5. Carrocería: la existencia de aristas cortantes o la falta de algún paragolpes supone una falta grave directa. Además, la inexistencia del tapón del depósito de combustible o la posibilidad de apertura accidental también supone un fallo grave.
  6. Limpiaparabrisas: la inexistencia de los limpiaparabrisas o el no funcionamiento.
  7. Luces: si el número de luces no es el reglamentario o no funciona alguna luz de cruce, de freno, no existe dispositivo de iluminación de la placa de la matrícula trasera o el color de la luz emitida no es el reglamentario conlleva falta grave.
  8. Cinturones de seguridad: el vehículo no dispone de alguno de los cinturones de seguridad obligatorios.
  9. Aceite: pérdida de aceite con goteo.
  10. Combustible: defectos de estado del depósito o de los conductos de combustible. La pérdida de combustible también es falta grave, pero en el caso de que la pérdida se produzca sobre conexiones eléctricas o partes calientes la inspección sería negativa.