¿Se puede ahorrar en combustible sin renunciar al aire acondicionado?
En verano, el uso del aire acondicionado se convierte en una necesidad.  Pixabay

Aunque muchas veces nosotros somos los únicos culpables de que el coche se averíe, otras tantas, nuestros malos hábitos a la hora de conducir no tienen nada que ver. Piezas en mal estado, un mantenimiento deficiente o las condiciones meteorológicas pueden ser los causantes de algunos de las averías automovilísticas más frecuentes (y temidas) y, también, de grandes desembolsos durante la visita al taller. Así, con la llegada de las altas temperaturas es mucho más fácil que se produzcan algunos de estos daños, y es que el verano no solo lo notamos nosotros: nuestro vehículo (y, sobre todo, algunos de sus elementos) se sofoca con el calor y esto puede llegar a pasarnos factura a ambos. Pero, ¿de qué nos conviene estar pendiente?


Tres averías frecuentes con la llegada del verano

  • Sistema de frenado. Según Rastreator.com, este sistema sea, probablemente, el que más se resiente con la llegada de las altas temperaturas. Y es que, como las pastillas actúan por fricción sobre los discos de freno o el tambor, están constantemente expuestas al efecto calorífico. Además, cabe destacar que los discos pueden deformarse por el calor de la presión y de la temperatura exterior, lo que puede afectar al funcionamiento de los latiguillos de freno.
  • El radiador. Teniendo en cuenta que su misión principal es la de refrigerar el motor es inevitable que la exposición a altas temperaturas perjudique su correcto funcionamiento. Para adelantarse a posibles averías, conviene revisar los niveles de líquido y comprobar que no haya ningún obstáculo en suspensión que pueda causar problemas con la llegada del calor.
  • Las ruedas. Al ser el elemento que está en contacto con el suelo, con la subida de las temperaturas, pueden desgastarse con mayor facilidad, complicando la conducción y aumentando las posibilidades de sufrir un accidente. Conviene, también, controlar la presión, pues es inevitable que aumente con la rodadura y con el aumento de la temperatura ambiente.