Por qué hay que descarbonizar el motor y cómo hay que hacerlo
La carbonilla del motor puede obstruir las vías principales del coche. Freepik

Un coche, además del disfrute que proporciona poder llegar a cualquier punto sin pedirle a nadie que te acerque, exige una serie de obligaciones que hay que cumplir a rajatabla. Y no solo vale con estar a la orden del día con la normativa vial o saber cómo actuar en caso de accidente, también hay que preocuparse por su mantenimiento, desde el estado de sus ruedas hasta la limpieza general del vehículo (lo que incluye techo, alfombrillas o cristales). Menos común es fijarse en el estado del motor, pero es en este donde se produce la combustión de la gasolina: un proceso que permite el movimiento y que genera unos residuos que poco a poco van a obstruir nuestro vehículo. Pero, ¿cómo se hace?


La descarbonización del motor, paso a paso

  • Los síntomas. Antes de ponernos manos a la obra, conviene estar convencidos de que nuestro motor necesita una descarbonización. Por eso, hay que estar atento a los síntomas, que suelen ser el exceso de emisión de humo muy oscuro, la incapacidad del motor de acelerar de golpe o un consumo exagerado.
  • La limpieza. Para llevar a cabo esta tarea hay que emplear gas oxihidrógeno (HHO), ya que permite limpiar cualquier tipo de motor independientemente del combustible del que se nutra. Así, con una pirolisis controlada (este gas tiene un elevado poder calorífico que permita la subida de temperatura de la combustión) se puede eliminar toda la carbonilla acumulada en el propulsor del motor.
  • El mejor momento. Aunque es importante hacerlo en el momento en el que notamos que el motor empieza a darnos problemas, los expertos aconsejan descarbonizar el motor cuando el vehículo ya ha recorrido entre 15.000 y 20.000 kilómetros, pues, a partir de ese momento, el problema se agrava exponencialmente. Y es que, cuanto mayor rodaje se le hace a un coche, más fácil es que se acumule la suciedad en el motor.