Asma
Inhalador que usa una persona con asma. Archivo

El asma mató en España a unas 1.118 personas en 2017, según las últimas cifras disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE). De ellas, aproximadamente 922 fueron mujeres, lo que supone más del 80% del total, tal y como ha resaltado la doctora Milagros González Béjar, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) con motivo del Día Mundial de la enfermedad, que se celebra este martes 7 de mayo.

"Es alarmante que una enfermedad que se puede diagnosticar y tratar llegue a esos índices. Dos de cada tres muertes se pueden evitar. En las mujeres, muchas veces se piensa que la sintomatología del asma podría estar relacionada con un catarro. Además, cada vez fuman más y, por tanto, tienen una mayor incidencia de patología pulmonar por el tabaco", ha explicado la experta sobre estas cifras.

Un estudio internacional realizado hace dos años reveló por qué las mujeres mueren más por asma: la testosterona protege a los hombres al suprimir la producción de un tipo de célula inmunológica que desencadena el asma alérgico. Este fenómeno biológico, evidentemente, no se reproduce en mujeres.

A nivel global, más de 300 millones de personas sufren esta enfermedad inflamatoria crónica en todo el mundo. En España, el 52,3% de los pacientes con asma no tienen su enfermedad bien controlada y el 3,9% padece asma grave no controlado, de acuerdo con diversas investigaciones.

2,5 millones de personas en España

El asma afecta en España a alrededor de dos millones y medio de personas, contando con una prevalencia del 5% en adultos y hasta del 10% en niños, según ha indicado el jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Luis Manuel Entrenas.

Entrenas ha explicado que este martes, Día Mundial del Asma, "es importante llamar la atención en esta enfermedad, que en la mayor parte de los casos es fácilmente controlable con medicación, habitualmente administrada por vía inhalatoria".

Sin embargo, "un porcentaje de pacientes desarrolla asma de más gravedad, con gran impacto en su calidad de vida, con síntomas que afectan a las actividades diarias, al sueño, requerimientos elevados de medicación y frecuentes crisis, que a veces precisan atención hospitalaria y tratamiento con corticoides sistémicos", ha señalado.

El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas que desencadena obstrucción bronquial y se manifiesta por dificultad al respirar, sensación de falta de aire, ruidos torácicos (pitos) y tos. Puede ocurrir de forma aislada y limitada a las vías aéreas, pero con mucha frecuencia se asocia a manifestaciones en otros órganos del aparato respiratorio como la nariz (rinitis, rinosinusitis) o de otros sistemas, como la piel (dermatitis), especialmente en pacientes que asocian procesos alérgicos o inflamatorios.

Existen distintos niveles de afectación de la enfermedad y distintas formas de asma, ha señalado el doctor Entrenas, dependiendo de la edad de comienzo, la asociación con otros procesos, el tipo de proceso inflamatorio subyacente y comorbilidades, entre otros aspectos. Generalmente, los pacientes disponen de un tratamiento para las crisis puntuales, lo que se denomina tratamiento "de rescate" y un tratamiento de mantenimiento, que es el que se debe utilizar de forma regular todos los días para controlar la enfermedad aunque el paciente se encuentre totalmente asintomático.

En este sentido, ha recordado el especialista que se calcula que "más de la mitad de los pacientes con asma no tiene su enfermedad controlada. La causa principal es la falta de adhesión a la medicación, se trata de una enfermedad crónica que requiere un tratamiento crónico pero en ocasiones, los pacientes se confían y abandonan el uso de estos medicamentos debido a la eficacia y potencia antiinflamatoria de los medicamentos".

De este modo, el paciente no percibe la necesidad, pero pasados días o semanas, el proceso inflamatorio que estaba controlado, se reactiva y surgen de nuevo los síntomas, por lo que es preciso el uso de la medicación de rescate con frecuencia.

El asma es una enfermedad multifactorial que no se puede prevenir y en la que participan muchos elementos, tanto relacionados con la persona (genética, comorbilidades), como con el entorno (exposición ambiental a irritantes, contaminantes o alérgenos). Como todas las enfermedades crónicas, lo más importante es mantener un buen control y prevenir los ataques.