¿Miedo a conducir de noche? 11 consejos para superarlo
Por la noche la visibilidad disminuye considerablemente. Welcomia / Freepik

Si bien es cierto que viajar en horarios alternativos ayuda a evitar los atascos de las horas puntas, también conlleva una serie de riesgos que conviene conocer (y saber prevenir) para asegurar que llegamos al destino final sin ningún imprevisto. Así, conducir de noche puede tener grandes ventajas (sobre todo si viajamos con niños, pues pasarán todo el trayecto en un profundo sueño), que, sin embargo, pueden verse empañados por las dificultades que encontramos en la carretera: desde la baja visibilidad (el 32% de los conductores asegura ver peor a última hora del día) hasta la fatiga que nos ataca al final de la jornada.

Sin embargo, no hay por qué renunciar a este horario para hacer nuestros viajes, sino aprender a conducir por la noche y a reaccionar ante posibles imprevistos, bien sea que pinchemos una rueda o que suframos un accidente.


Cómo conducir de noche, paso a paso

  • Bajar la velocidad. Aunque la afluencia de tráfico disminuye considerablemente a última hora del día, la escasez de vehículos no es señal para correr más y llegar antes a nuestro destino. Teniendo en cuenta la baja luminosidad (y que en caso de improviso hay que ser capaz de parar el coche dentro del campo lumínico de sus faros por nuestra seguridad y la del resto de conductores), lo mejor es reducir hasta en un 20% la velocidad respecto a lo que indica la carretera.
  • Duplicar la distancia de seguridad. Si atendemos a lo anterior, y pensamos que la fatiga reduce la capacidad de reacción de cualquier conductor, lo mejor es duplicar la distancia de seguridad con los vehículos de nuestro alrededor, pues nos ayudará a frenar en caso de que el de adelante tenga un imprevisto y favoreceremos que el resto de usuarios tenga tiempo de actuar con seguridad si los siniestrados somos nosotros.
  • Las paradas, obligatorias. Cuando viajamos de día, lo aconsejable es parar cada dos horas para estirar las piernas, despejar la mente y descansar la vista. Por eso, cuando lo hacemos de noche, lo mejor es hacerlo cada hora y media, pues es normar que la fatiga sea más acusada a última hora y que la somnolencia nos invada. Un café o un refresco con cafeína pueden ayudar en las paradas.
  • Sin luz en el interior. Cuanto menos intensa sea la luz del interior del coche, mejor se verá lo que hay en el exterior. Por ello, conviene vigilar y corregir la altura de los faros (y que estos estén relucientes) para asegurar la visibilidad en la cabina y que no se nos escapa nada de lo que pasa fuera.
  • Frío y música, factores clave. Un coche bien aireado y la radio puesta son dos de las claves para mantener la atención y evitar dormirse.