Fortnite: consejos para padres con hijos enganchados al videojuego de moda
¿Qué puedo hacer si veo que mi hijo está enganchado a los videojuegos? Unsplash

En la actualidad es muy normal ver a niños y a adolescentes conectados permanentemente a diferentes dispositivos: tablet, móvil, ordenador, videojuegos... La tecnología forma para diaria de la vida de los jóvenes desde que son pequeños, pero, ¿hasta qué punto hay que controlarlo?

Hace unas semanas conocíamos el caso de la pequeña de 9 años de Reino Unido que tuvo que ser ingresada por su adicción a Fortnite, el videojuego de moda que está arrasando en internet. Era tal la adicción que la niña llegó a orinarse encima para no tener que ir al baño e incluso agredió a su padre.

La modalidad de Fortnite que más éxito ha cosechado en internet consiste en lanzarte junto a otros 99 jugadores desde un autobús volador sobre una isla ficticia. El objetivo: conseguir ser el último jugador en pie. Un videojuego que se ha convertido en un riesgo real entre los más jóvenes.

La Organización Mundial de la Salud  reconoce la adicción a los videojuegos como un trastorno de comportamiento. Este trastorno se caracteriza principalmente por una adicción persistente que hace que se pierda el control sobre la frecuencia, la intensidad y la duración de la partida. El juego tiene prioridad sobre otras actividades diarias y se mantiene pese a que comienzan a surgir consecuencias negativas.

¿Qué puedo hacer si veo que mi hijo está enganchado a los videojuegos?

Según Cintia Ayán, Orientadora Educativa en Zaragoza, es muy importante establecer una serie de normas y llevar a cabo unas pautas para conseguir cambiar la conducta del niño:

  • Dedicarle tiempo para hablar del problema: la comunicación y el apoyo de la familia es muy importante. Lo primero de todo es reconocer y poner conciencia en que es un problema. Hay que explicarle por qué es un problema y qué cambios se van a realizar dentro del núcleo familiar. Es aconsejable hablarlo con todos los miembros de la familia ya que afecta a todos.
  • Dar ejemplo: los adultos son un modelo a seguir para los niños. Esto significa que tienden a hacer o a imitar nuestras conductas. Si como padres nos ven comiendo con el móvil o con la tablet, o dedicamos muchas horas a ver la televisión o jugando a los videojuegos, ellos acabarán haciendo lo mismo. Además, no es lo mismo que un adulto le dedique una hora a jugar a un videojuego a que lo haga un niño. Ellos lo ven, lo aprenden por observación y acaban realizando esas conductas. En algunas situaciones son los adultos los primeros que tienen que cambiar sus hábitos.
  • Pautar el tiempo que se le va a dedicar al videojuego: hay que establecer el tiempo antes de que el niño empiece a jugar y cuando falten unos 5 o 10 minutos recordarle que ya le queda poco para terminar. De esta forma una vez finalizado el tiempo no le pillará por sorpresa y os evitaréis enfados o discusiones. Recompensar la nueva conducta con cosas que no tengan que ver con los videojuegos y que sean actividades que le gusten al niño.
  • Establecer hábitos de ocio saludable: hay que intentar motivarlos con otros hobbies y pasatiempos en familia. Se recomiendan juegos cooperativos en los que ganan todos cuando gana el grupo. Desarrollar una meta común en el que todos los miembros de la familia participen. Es importante que no haya competitividad porque es una de las principales características de la mayoría de los videojuegos. De esta manera se desarrollan emociones más saludables y se mejora la relación familiar.
  • Revisar el tipo de juego: igual que las películas tienen una edad, lo mismo pasa con los videojuegos. Siempre hay que revisar si el juego es acorde a su edad.