Arroz blanco
Arroz blanco cocido GTRES

Puede parecer que cocer arroz es de las cosas más sencillas que podemos hacer en la cocina. Y es verdad que no tiene muchos misterios y que, además, es la base para infinidad de recetas.

Pese a ello, nunca está de más recordar algunos errores comunes que cometemos muchas veces al preparar arroz. Sobre todo si somos un poco novatos en la cocina o simplemente por costumbre.

Más allá de las polémicas sobre el arsénico en el arroz y el mejor método para cocerlo, nos tenemos que centrar en escoger el grano ideal dependiendo del plato que queramos preparar, ya que tanto la textura como el sabor varía bastante de uno a otro. Sólo con eso y evitando estos errores tendremos casi resueltos platos tan estupendos como estos.

Arroz pasado. Sin duda es uno de los problemas habituales a los que te enfrentas cuando empiezas a dar tus primeros pasos en la cocina. Y es que, aunque lo mejor es seguir las indicaciones del fabricante a la hora de hervir el arroz dependiendo del tipo de grano y de la marca, no siempre es fácil acertar el punto.

Especialmente el arroz redondo no suele dar margen de error en la cocción, por eso hay que estar mucho más atento. Siempre es mejor apagar el fuego un poco antes, escurrirlo y dejarlo reposar unos minutos para que acabe de hacerse con el calor residual. No hay nada peor que un arroz pasado.

No usar la tapa. Para hervir arroz deberíamos usar siempre la tapa de la cazuela o cazo. Si no la usamos o la levantamos a menudo, además de alargar el proceso de cocción, será más difícil conseguir el punto perfecto. Así que si no es para condimentar o para añadir ingredientes, lo mejor es dejarlo tranquilo.

Removerlo demasiado. Y lo de dejarlo tranquilo también se aplica a esa manía de removerlo demasiado. Cada vez que lo hacemos el arroz suelta almidón y el resultado es un grano más pastoso y cremoso. Si esa es nuestra intención -por ejemplo, para un risotto- no hay ningún problema, pero si lo que queremos es conseguir un arroz más seco y suelto como el de la paella lo ideal es no removerlo e ir dejando simplemente que el caldo o el agua se vayan consumiendo.

No condimentar. La diferencia entre hervir un arroz sin más y condimentarlo con un poco de gracia es notable. Sal (media cucharadita por cada taza de arroz), unas hojas de laurel, especias o derretir un pedazo de mantequilla en el arroz recién escurrido son buenas alternativas para animar un arroz blanco que de por sí no es que sea especialmente sabroso.

Cocinar a fuego fuerte. Da igual que tengas prisa, el arroz debe cocinarse a fuego suave. Al principio, para conseguir que el agua recupere su ebullición tras echar el arroz o que todo hierva -dependiendo del método usado-, podemos subir un poco la potencia, pero después lo ideal es bajarlo para que el agua no se evapore demasiado rápido.