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Las compañías cafeteras no han podido demostrar que no exista una relación entre el consumo de café y el cáncer, por lo que deberán incluir una advertencia sanitaria sobre los riesgos de esta bebida. Esta es la conclusión a la que ha llegado un juez de California en un juicio que, tras 8 años, ya tiene sentencia y que podría poner patas arriba esta potente industria.

Aunque cabe suponer que las cadenas de cafeterías de este estado-las principales afectas por esta medida- apelarán la decisión, por ahora la decisión judicial no deja mucho margen a las dudas. Existen evidencias -asegura el magistrado de la corte suprema Elihu Berle- demostradas sobre los efectos perjudiciales del café sobre pequeño y adultos, pero ninguno de los estudios presentados por los defensores de esta bebida son concluyentes en cuanto a su inocuidad o beneficios.

El caso se remonta a 2010, cuanto una organización sin ánimo de lucro (Consejo para la Educación e Investigación de Tóxicos) demandó a productores, tostadores y cafeterías por no incluir una advertencia sanitaria en el café, tal y como obliga la ley californiana. Algo que hace pensar que, incluso si la medida llega a hacerse efectiva, costará que se aplique en otros estados y países.

Acrilamida, la sustancia polémica

¿Y qué es lo que convierte al café en un producto potencialmente cancerígeno? Tal y como los productores y distribuidores han recalcado en este juicio, el problema no es un aditivo, sino que se encuentra de forma natural en el café y se libera al ser tostado.

Se trata de la acrilamida, una sustancia cancerígena relacionada con la temperatura y el tostado y que, de hecho, también puede darse en las patatas fritas o en unas tostadas que se quemen demasiado. Algo que, por lo visto, no ha servido a los defensores de la industria cafetera para convencer al tribunal, aunque habrá que ver si también estos productos acaban con la correspondiente advertencia.

En cualquier caso, la decisión judicial y su posible aplicación práctica parece no dar por buenos todos esos estudios e informes que puntualmente van apareciendo para hablar de las virtudes saludables del café y que la defensa ha presentado como pruebas de que los beneficios de esta bebida son mayores que sus potenciales riesgos.

"No es posible determinar si el café es perjudicial o saludable", concluían recientemente unos investigadores italianos tras repasar nada menos que 127 estudios relacionados con los efectos de este producto. Pese a la cantidad de información al respecto, al parecer no hay pruebas concluyentes en una u otra dirección.

¿Y si resulta que ni es bueno ni es malo? Acostumbrados a que últimamente todos los alimentos sean o milagrosos para la salud o un riesgo en potencia, parece que la neutralidad de algunos alimentos es una opción que la industria o la justicia ni siquiera contempla.