Tatuaje infectado
Imagen del tatuaje infectado del paciente fallecido en EE UU hace unos días. Parkland Memorial Hospital

Llega la época de playa y piscina y, para algunos, de estrenar tatuaje que lucir en verano. Algo que, sin ser incompatible, sí que necesita de una especial atención en los primeros días del tatuaje en el cuerpo.

Los propios tatuadores y los dermatólogos insisten siempre por estas fechas en dos importantes ideas para quienes se hagan un nuevo tatuaje: evitar el sol y, especialmente, el agua de playas y piscinas.

Un tatuaje es especialmente sensible a infecciones bacterianas los primeros siete días, al igual que otras heridas que puedan tenerse en el cuerpo, ya sean quirúgicas, quemaduras o por contusiones. Por este motivo, lo ideal es evitar el baño en piscinas o playas, algo que pese a las advertencia muchos pasan por alto.

Los componentes de las tintas empleadas se pueden degradar por la exposición solar, la radiación ultravioleta o láser, poniendo así en riesgo la salud de la persona que lo lleva. Hasta un 5% de las personas tatuadas pueden sufrir una infección bacteriana, alergias agudas o hipersensibilidad retardada.

Estas reacciones que pueden parecer hasta décadas después de realizarse el tatuaje, provocando la aparición de patologías autoinmunes subyacentes. Asimismo, los trastornos de la pigmentación de la piel se pueden dar en el 5 o el 15% de las personas que se someten una terapia láser para eliminar el tatuaje. La Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) recomienda elegir colores azules, grises y negros a la hora de hacerse un tatuaje, porque son más fáciles de eliminar, y evitar el color rojo o naranja porque suelen provocar reacciones de rechazo.

Un hombre muere tras un baño en la playa

Hace pocos días, varios medios como CNN o Medical Daily, informaban de la muerte de un hombre de 31 años tras bañarse en el Golfo de México con un tatuaje recién hecho en una pierna. ¿Por qué se relacionó la muerte con el nuevo tatuaje?

Tras el baño, este hombre comenzó a experimentar una fuerte irritación en la zona del tatuaje. Acudió al hospital cinco días después del baño, ya con fuertes dolores en piernas y pies, así como fiebre.

Nicholas Hendren, doctor del centro donde fue ingresado, el Parkland Memorial Hospital de Dallas (EE UU), explicaba a la CNN que "en pocas horas, todo había avanzado muy rápido". Tras los análisis, el paciente dio positivo en Vibtio vulnificus, la vibriosis, una bacteria que suele encontrarse en el agua del océano y cuya incidencia en infecciones y muertes en EE UU no suele ser habitual, aunque sí se contabilizan 80.000 infecciones al año y 100 muertes.

Esta bacteria había entrado en su organismo a través del tatuaje, desde el cual había provocado una grave infección que se había extendido a otras partes del cuerpo.

En un primer momento, el hombre mejoró de la infección, pero a los dos meses todo volvió a empeorar y murió por un shock séptico.