Australia retirará los beneficios sociales a los niños cuyos padres se resistan a vacunarlos

  • El Gobierno conservador propone un 'sin pinchazo, sin paga’.
  • Las familias perderían 10.800 euros al año para gastos de guardería y demás.
  • Las autoridades locales estiman que unos 39.000 niños menores de siete años no han sido vacunados por la objeción de sus padres.
Un doctor pone una vacuna a un niño.
Un doctor pone una vacuna a un niño.
GTRES

Contábamos en febrero como el sarampión está poniendo en evidencia a los detractores de la vacunación de los niños. Los casos han aumentado en Europa, porque hay niños sin vacunar, especialmente en Alemania, y más aún en Berlín. La ciudad padeció este invierno un virulento brote de esta enfermedad con centenares de casos en los últimos dos meses.

Ante la negativa de algunos padres a vacunar a sus hijos, Australia ha decidido tomar medidas drásticas. Su primer ministro, Tony Abbott, ha anunciado este domingo un plan para retirar los beneficios gubernamentales a esos niños no vacunados.

Conforme a las leyes actuales, las familias objetoras por motivos personales, filosóficos o religiosos reciben unos 15.000 dólares locales (unos 10.800 euros) por niño al año de los servicios sociales, lo mismo que las familias que sí vacunan a sus niños, para sufragar el servicio de guardería y otros gastos.

No obstante, el jefe del Ejecutivo australiano afirmó que estas reglas serán "ajustadas" para reducir el número de excepciones y que se estiman entren en funcionamiento para inicios de 2016. "Esencialmente, es una política de 'sin pinchazo, sin paga'", remarcó Abbott. "Es una medida importante para mantener a nuestros hijos y familiares lo más protegidos posible", apuntó el líder australiano, cuya medida cuenta con el apoyo del opositor Partido Laborista.

Las autoridades locales estiman que unos 39.000 niños menores de siete años no han sido vacunados por la objeción de sus padres. El ministro de Servicios Sociales, Scott Morrison, no precisó el posible número de familias que perderían los beneficios gubernamentales, aunque reseñó que los casos serían muy pocos. "La elección familiar de no inmunizar a los niños no es apoyada por la política pública o los estudios médicos, así estas acciones no deberían estar sostenidas por los contribuyentes en pagos por servicios sociales", señaló Morrison en el escrito conjunto.

Disney y el sarampión

La discusión también está vigente desde hace meses en EE UU tras detectarse un brote en diversos estados con origen en el parque Disney de California, pero las cifras de Berlín superan ya las registradas al otro lado del Atlántico. Como recuerda la Asociación Española de Pediatría (AEP), en los últimos años, aunque se buscaba la erradicación del sarampión, están aumentando los casos en Europa debido a que hay niños sin vacunar y a que es muy contagiosa.

En España, la vacunación frente al sarampión de la población infantil se realiza con la vacuna combinada triple vírica: se administran dos dosis de vacuna triple vírica, la primera a los 12-15 meses de edad y la segunda al cumplir los 3-6 años (preferiblemente entre los 3-4 años) como refuerzo inmunógeno y para paliar posibles fallos vacunales primarios o secundarios. Los niños vacunados antes de los 12 meses de edad deben ser considerados como no vacunados.

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