Gota
La gota no solo se manifiesta en las piernas, también en los brazos. WIKIPEDIA/NickGorton

Al contrario de lo que muchas personas piensan, la enfermedad de la gota no está causada por la alimentación, sino por la predisposición genética, según ha asegurado el reumatólogo del Institut Català Reumatología Dr. Graell, Jaume Graell Massana.

Se trata de una enfermedad de origen metabólico producida por un trastorno del metabolismo del ácido úrico, que provoca un aumento de dicho ácido en la sangre y forma microcristales que se depositan una articulación dando lugar al ataque de gota.

En este sentido, el experto, miembro de 'Saluspot', ha comentado que, si bien la alimentación puede contribuir al aumento del ácido úrico, no es la causa de la enfermedad ya que el 'gotoso' viene "genéticamente predispuesto".

"Otras personas no genéticamente predispuestas jamás tendrán ataques aunque tengan el ácido úrico elevado", ha apostillado Graell Massana, para informar de que se puede en la población en riesgo de padecerla se puede evitar su aparición y desarrollo con controles y tratamientos específicos.

La influencia de la alimentación

Asimismo, el reumatólogo ha negado que la alimentación influya en la aparición de otras enfermedades reumáticas, aunque ha reconocido que "severos" déficits de vitamina D o de aportes de calcio pueden favorecer, "en contadas y excepcionales circunstancias", la presencia de alguna de estas patologías.

El reumatólogo ha negado que la alimentación influya en la aparición de otras enfermedades reumáticas

Dicho esto, Graell Massana ha comentado que en algunas enfermedades reumáticas existe el llamado factor de agregación familiar, que provoca un aumento de las posibilidades de sufrir una determinada patología en familiares directos, en comparación con la frecuencia de la población en general.

"Hoy en día conocemos los antígenos linfocitarios humanos (HLA) que son los que dan la personalidad a nuestros tejidos orgánicos, y que al estudiarlos podemos conocer predisposiciones a determinados reumatismos. El más conocido es el HLA-B27, cuya franja de población que lo tiene está más predispuesta a padecer espondilitis", ha argumentado.

Finalmente, el experto ha recordado que estas patologías se ven afectadas por el frío, el cual provoca dolor en el paciente como consecuencia de que tienen una mayor sensibilidad en las terminaciones nerviosas.

"Son las que nos informan sobre la temperatura y se ha demostrado que son sensibles a los cambios atmosféricos, lo que explica que estos enfermos perciban más dolor con el frío", ha detallado, para zanjar recomendado a estos pacientes evitar "al máximo" la exposición al frío y a la humedad.