Dieta mediterránea
Verduras y aceite de oliva, bases de la dieta mediterránea. WIKIPEDIA/popsique

La dieta mediterránea se caracteriza por un consumo variado de pescado, verduras, legumbres, patatas, frutas y aceite de oliva, y por un bajo consumo de zumos y bebidas calóricas. Sus beneficios son múltiples. Un estudio del Instituto de Salud Carlos III y el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM) añade uno más: la dieta mediterránea puede reducir hasta un 30% el riesgo de cáncer de mama.

Su estudio epidemiológico, cuyos resultados publica la revista British Journal of Cancer, analizó los patrones alimenticios de más de 2.000 mujeres y observaron que esta dieta es especialmente beneficiosa para los tumores mamarios más agresivos, los triple-negativos, para los que de momento no existe un tratamiento quimiopreventivo.

La dieta basada en productos grasos, dulces y bebidas calóricas es la más perjudicialAdemás, los investigadores han evidenciado también que la dieta occidental –basada en un alto consumo de productos grasos, dulces y bebidas calóricas– es "la más perjudicial" para estos tumores, ya que puede aumentar en torno a un 40% el riesgo de desarrollarlos, según explica Marina Pollán, investigadora del Centro Nacional de Microbiología del Carlos III que ha coordinado el estudio.

En el trabajo han participado un total de 23 unidades de oncología de hospitales españoles que se encargaron de reclutar a 1.017 pacientes ya diagnosticadas con cáncer de mama y de unos 50 años de media, y otras 1.017 mujeres sanas de edades similares. Todas ellas se sometieron a un cuestionario en el que tenían que detallar al máximo la alimentación que habían seguido en los últimos 5 años.

En la medida en que cumplían más con la dieta mediterránea, menor era el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Lo contrario sucedió con las mujeres que seguían una dieta más "occidental", como la han calificado los autores del estudio, caracterizada por un alto consumo de productos grasos, carne procesada, dulces y bebidas calóricas, y un bajo consumo de cereales. En estos casos, el riesgo de desarrollar cáncer de mama podía aumentar hasta en un 40%.

Grasas 'buenas' o 'malas'

Podría ser que la grasa 'per se' no sea un factor determinante de riesgo de estos tumoresLos investigadores distinguieron un tercer patrón alimenticio, que calificaron como dieta "prudente", basado en un consumo de productos bajos en grasa, frutas, verduras y zumos. Pero en estos casos, no se ha podido constatar que esté relacionada con una mayor o menor probabilidad de desarrollar estos tumores a pesar de consumir menos grasa.

"Esto podría determinar que la grasa per se no es un factor determinante de riesgo de estos tumores", según reconoce Pollán, que ha recordado además la necesidad de distinguir entre grasas 'buenas', entre las que se podría incluir el aceite de oliva, o las grasas 'malas' como las trans, presentes en bollería industrial.

En el trabajo se analizaron los efectos positivos o negativos de dichas dietas en los diferentes subtipos de estos tumores y vieron que en el caso de los triple-negativos la protección de la dieta mediterránea era mayor. Esto, según el presidente de GEICAM, Miguel Martín, podría explicar por qué estos tumores son menos frecuentes en España, donde solo representan al 12% de los casos de cáncer de mama –en Estados Unidos alcanza el 20%–.

Este oncólogo cree que si se realizara con otros tumores de elevada prevalencia, como los de próstata en hombres, se observarían resultados similares. Martín ha avanzado que el trabajo recoge muchos más datos sobre hábitos de vida de estas mujeres que pueden afectar al riesgo de cáncer de mama, como el consumo de alcohol, tabaco o el ejercicio físico, que se irán desgranando próximamente.