Controversia en EEUU

La polémica restricción de Biden al GNL no logra parar la crisis en el precio del gas

Metanero de Enagás en un puerto.
Metanero de Enagás en un puerto.
Enagás / L. I.
Metanero de Enagás en un puerto.

¿Una victoria para Rusia? ¿Una concesión a los activistas climáticos en año electoral? ¿O solo un intento de frenar la debacle en los precios del gas natural? La polémica está servida. La decisión del Gobierno de Joe Biden y Kamala Harris de congelar las nuevas licencias de exportación de gas natural licuado (GNL) a países que no cuentan con tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos no está dejando indiferente a nadie. Ni industria, aliados europeos o defensores de políticas contra el cambio climático más agresivas se ponen de acuerdo sobre los efectos de una medida que restringirá el crecimiento de la producción a medio plazo.

Bajo el prisma de los inversores, la resolución de Washington afectará a la oferta de gas del mayor productor y exportador del mundo del hidrocarburo fósil que más crece. España, Francia, Corea del Sur, Países Bajos, Reino Unido y Japón se han convertido en los mayores importadores del gas estadounidense surgido del boom del 'fracking', sobre todo, a raíz de la guerra de Ucrania y el desplazamiento de Rusia como principal suministrador a Europa. Estados Unidos, que pasó a convertirse en exportador neto de gas hace apenas una década, ha multiplicado su capacidad de extraer, transformar y transformar GNL por todo el mundo con un impacto económico positivo que se estima en un 1% anualizado de crecimiento del PIB.

Desplome en los precios, ¿GNL rentable?

La cotización del gas natural en los mercados internacionales se está desplomando, empezando por el gran 'hub' de origen del suministro mundial que es EEUU. El gas tipo Henry Hub se desplomó este miércoles por debajo de los 1,6 dólares por mmBtu, un 5% menos que el día anterior y su nivel más bajo desde 2020, cuando los precios energéticos marcaron mínimos históricos por el cierre económico. Además de la producción creciente en el país, las temperaturas suaves en invierno por segundo año consecutivo mantienen los niveles de almacenamiento por encima de lo habitual. El descenso acumulado desde principios de noviembre supera el 60%.

Al coste en origen contrasta hay que añadir los sobrecostes asociados al GNL que elevan el precio de exportación. El proceso no es barato. El gas licuado se transporta a una temperatura de -160 grados para reducir su volumen en 600 veces, según Enagás, con lo que un metro cúbico de GNL es igual a 600 metros cúbicos de gas. La referencia TTF del puerto de Róterdam, la más líquida del continente europeo, se ha deslizado por debajo de los 25  euros / MWh, su nivel más bajo desde la primavera de 2023, con lo que acumula una caída de más del 60% desde el inicio del invierno. El Mibgas ibérico también cotiza en torno a los 24,5 euros. 

Comparativamente, la conversión de los 1,6 dólares / mmBtu del Henry Hub sería el equivalente a unos 5,1 euros / MWh, según un estimaciones obtenidas por 'La Información' de la noruega Equinor con el tipo de cambio actual de 1,07 dólares por euro. Pese a estas fluctuaciones, los contratos mayoristas de suministro se pactan por varios años o antes del invierno a un precio muy superior al nivel actual. Durante la crisis energética de 2022, cuando los precios del gas en Europa llegaron a cotizar por encima de los 340 euros, el precio del GNL llegó a situarse por encima de los 60 euros / MWh, un 1.200% más caro que el gas pero sin contar los costes.

La pausa de Biden

"Los análisis económicos y ambientales actuales que utiliza el Departamento de Energía (DoE) para respaldar sus autorizaciones de exportación de GNL tienen aproximadamente cinco años y ya no tienen en cuenta adecuadamente consideraciones como posibles aumentos en los costes de energía para los consumidores y fabricantes estadounidenses más allá de las autorizaciones actuales o la última evaluación del impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero", argumentó la Casa Blanca en su declaración hace dos semanas.

Algunos analistas han encuadrado la pausa administrativa del Gobierno de EEUU en un intento de frenar la caída de precios del gas natural debido a los síntomas de sobreabastecimiento entre los grandes consumidores netos. España, por ejemplo, está importando casi tanto gas de Rusia este momento como de EEUU pese a la guerra de Ucrania y las sanciones contra el Kremlin que sí afectan al petróleo o cualquier compraventa de servicios o bienes no esenciales. 

También lo achacan a la llegada de la campaña electoral en EEUU en la que se presume un apretado resultados entre Republicanos y Demócratas. Biden busca compatibilizar la necesidad del mercado de GNL de la industria energética en su transición y la descarbonización, el suministro a largo plazo para sus aliados y el peligro creciente que representan las fugas de metano en la extracción de gas, así como el grave impacto para el medio ambiente que tiene el 'fracking'. 

"También debemos protegernos adecuadamente contra los riesgos para la salud de nuestra población, en especial de las comunidades de primera línea en los EEUU que cargan desproporcionadamente con la carga de la contaminación de las nuevas instalaciones de exportación", señaló en su declaración. La oposición creciente en los estados productores de gas y el activismo climático restan fuerza electoral a Biden.

Estados Unidos es el exportador número uno de GNL en todo el mundo y está entre los principales de petróleo con el auge de hidrocarburos de esquisto, una revolución  que ha convertido a Washington en el referente del mercado energético. Las previsiones de su Departamento de Energía apuntan a que sus exportaciones de GNL se duplicarán para 2030, la mitad de ellas con destino a Europa, que ha apostado todo al gas en el proceso de transición energética y descarbonización. 

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