Nuevas perspectivas económicas

El FMI alerta del riesgo de nuevas crisis financieras en un entorno económico débil

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI
DPA vía Europa Press
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI

La economía mundial tiene por delante un periodo de cinco años en el que el PIB avanzará en el entorno del 3%. Son las perspectivas más bajas de crecimiento a medio plazo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) pone sobre la mesa desde 1990. En medio de este contexto más débil, en el que va a costar aún doblegar a la inflación, el organismo no descarta que se produzcan nuevos episodios de crisis financieras. "Persiste la preocupación por las vulnerabilidades que pueden estar ocultas, no sólo en los bancos, sino también en las entidades no bancarias: no es momento para la complacencia", ha advertido su directora Gerente, la búlgara Kristalina Gueorgieva, en el discurso que ha pronunciado en vísperas de las reuniones de primavera del FMI.

Se refiere, en concreto, a las vulnerabilidades del sector financiero no bancario, incluidos los fondos de pensiones, las aseguradoras y los fondos de cobertura. Desde su punto de vista, las recientes presiones a las que se ha visto sometido el sector en Estados Unidos (con la quiebra del Silicon Valley Bank) y en Suiza (con la crisis del Credit Suisse) han puesto de manifiesto los fallos en la gestión del riesgo de determinados bancos y que siguen existiendo lagunas en la supervisión. Con todo, Georgieva considera que el sector bancario ha recorrido un largo camino desde la crisis financiera mundial de 2008, lo que hace que las entidades sean, hoy día, "más fuertes y resistentes en general", y ha permitido además a los responsables políticos actuar con rapidez y efectividad en las últimas semanas.

La responsable del FMI incide en que no puede haber un crecimiento robusto sin estabilidad financiera y de precios y cómo, en estos momentos, ambas necesitan la atención de los responsables políticos. Así y aunque los bancos centrales han subido los tipos de interés al ritmo más rápido y sincronizado de las últimas décadas, la inflación subyacente se ha mantenido "obstinadamente alta", lo que el organismo atribuye en parte a la "rigidez de los mercados laborales en muchos países". Las recientes turbulencias financieras han evidenciado, desde su punto de vista, lo difícil que es pasar rápidamente de un periodo prolongado de tipos de interés bajos y abundante liquidez a tipos mucho más altos y liquidez más escasa.

"La inflación subyacente se mantiene obstinadamente alta, por la rigidez de los mercados laborales en muchos países".

Mientras las presiones financieras sigan siendo limitadas, los economistas del FMI esperan que los bancos centrales mantengan el rumbo en la lucha contra el aumento de los precios, manteniendo una postura restrictiva para evitar un desanclaje de las expectativas de inflación. Al mismo tiempo, deberán vigilar cuidadosamente los riesgos en bancos e instituciones financieras no bancarias, así como las debilidades en sectores como el inmobiliario o el comercial. Si la situación del sistema financiero se resintiese, los responsables políticos se enfrentarían a una tarea más complicada, con la difícil disyuntiva de tener que elegir entre los objetivos de inflación y estabilidad financiera. "Por eso deben estar más atentos y ser más ágiles que nunca", incide Georgieva.

Desde el punto de vista fiscal, los gobiernos deberán seguir esforzándose por reducir los déficits presupuestarios para apoyar la lucha contra la inflación y crear espacio fiscal con el que poder hacer frente a futuras crisis. Con todo, esos esfuerzos deben ir acompañados de apoyo a los más vulnerables y a los sectores más afectados por el encarecimiento del coste de la vida. Georgieva considera que el camino de vuelta a un crecimiento robusto será "duro" y está lleno de nubarrones. Tras la fuerte recuperación que siguió a la pandemia en 2021, el golpe de la guerra en Ucrania han llevado a la economía mundial a crecer la mitad, pasando del 6,1 al 3,4%. La ralentización continúa este año. 

Un crecimiento débil a corto y medio plazo

Pese a la "sorprendente resistencia" de los mercados laborales y del gasto de los consumidores en la mayoría de las economías avanzadas, y a pesar también del impulso por la reapertura de China, la economía mundial crecerá menos del 3% este año. Según Georgieva, el informe de 'Perspectivas de la economía mundial' -que el FMI publicará la semana que viene- mostrará cómo el crecimiento sigue siendo débil en comparación con el pasado, "tanto a corto como a medio plazo". Las diferencias por áreas geográficas serán evidentes, con India y China pasando a representar la mitad del crecimiento mundial este ejercicio. Mientras, la actividad económica se ralentiza en Estados Unidos y la Eurozona, donde los tipos de interés más altos lastran la demanda.

El FMI prevé que alrededor del 90% de las economías avanzadas vean disminuir su tasa de crecimiento este año. Si a esto se añade que las perspectivas de cara al próximo lustro son débiles, con un crecimiento mundial en el torno del 3% los próximos cinco años (la previsión más pesimista publicada por el organismo en treinta años), las economías van a tener más difícil reducir la pobreza, curar las cicatrices económicas de la crisis de Covid y ofrecer nuevas y mejores oportunidades para todos. Para lograrlo harían falta cambios de calado, como impulsar la productividad y el potencial de crecimiento mediante reformas estructurales y acelerando la revolución digital, mejorar el entorno empresarial e impulsar el capital humano y la inclusión. 

El mero hecho de reducir la brecha en la participación de la mujer en la población activa podría aumentar la producción económica en una media del 35% en los países con mayor desigualdad de género apunta el FMI. Es necesario, además, un "giro verde" para proteger el planeta y crear nuevas oportunidades económicas. "Nuestro objetivo colectivo de cumplir el Acuerdo de París e impulsar la resiliencia exigirá reorientar billones de dólares hacia proyectos verdes", apunta Georgieva y recuerda que hará falta un billón de dólares al año en inversión para energías renovables, lo que reportará dividendos en términos de crecimiento y empleo. 

Otra vía de actuación deberá ser un "cambio radical" en la cooperación internacional para reducir el impacto de la fragmentación económica y la tensión geopolítica, especialmente por la invasión rusa de Ucrania. Según la directora Gerente del FDMI, sus estudios muestran que el coste a largo plazo de la fragmentación del comercio podría alcanzar el 7% del PIB mundial, lo que equivale aproximadamente a la producción anual combinada de dos de las mayores economías, Alemania y Japón. "La adopción de medidas de política monetaria y fiscal firmes y coordinadas en los últimos años evitó un desenlace mucho peor. Pero con el aumento de las tensiones geopolíticas y una inflación aún elevada, sigue siendo difícil lograr una recuperación sólida. Esto perjudica las perspectivas de todos, especialmente de las personas y los países más vulnerables", sentencia Georgieva.

 

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