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'La maravillosa Sra. Maisel' vuelve a ser maravillosa en su temporada 4

La serie de Amy Sherman-Palladino protagonizada por Rachel Brosnahan vuelve con nuevos episodios a Amazon Prime Video.
Una ama de casa que descubre su verdadero sueño: ser monologuista. El sentido del humor que le ponía a su monótona vida saca carcajadas entre desconocidos. Los Palladino nos enamoraron con Las chicas Gilmore y no han defraudado con esta comedia colorista y casi musical contextualizada en los 50. ¿Por qué nos engancha? Los diálogos rapidísimos entre Midge Maisel y su agente, Susie. I. C., AMAZON PRIME VIDEO
Mrs Maisel

La epidemia ha tenido a remojo casi dos años la continuación de La maravillosa Sra. Maisel, pero por fin podemos ver su cuarta temporada. 

Surcaremos de nuevo el Upper East Side de día y nos sumergiremos con nocturnidad y alevosía en los humeantes antros del Village. Descubriremos qué le ha pasado a Midge Maisel (Rachel Brosnahan) después de ese final a lo Casablanca en el que su sueño de una gira internacional teloneando a Shy Baldwin (LeRoi McClain) se va por el retrete.

'The Marvelous Mrs. Maisel' - Teaser tráiler de la temporada 4

Esta premiadísima serie creada por Amy Sherman-Palladino llegó a nuestras vidas en la primavera de 2017 y su aspecto glamuroso y estetizante no debería tirar para atrás a los remolones: detrás de todo ese decorado hay un homenaje al mejor Nueva York. 

Un Nueva York por donde se pasea la historia de la comedia moderna, pues de entre los micros abiertos del Village Vanguard, el Blue Angel y el Gaslight surgieron personajes como Lenny Bruce (en la serie interpretado por el bellísimo Luke Kirby), los legendarios Nichols y May, Mort Sahl y su periódico bajo el brazo o un chavalín pelirrojo llamado Woody Allen. 

Se nos olvida hasta qué punto esta nueva generación de cómicos que rompió con el acartonamiento de los chistes repetidos y se lanzó a improvisar le dio la vuelta a nuestro modo contemporáneo de entender la comedia. 

Sin su apuesta por unas actuaciones con un claro subtexto sexual y político, llenas de improperios e incorrección pero también plagadas de inteligencia y sofisticación, no habríamos tenido el tipo de comedia que nos brindaría el cine a partir del final de los sesenta. Y por supuesto no existiría el Saturday Night Live, como ha confesado su creador, Lorne Michaels, en la brillantísima biografía sobre Mike Nichols que publicó Mark Harris el año pasado.

Modernidad y miserias a micro abierto

Sherman-Palladino mezcla con inteligencia las dos dimensiones que se dan en el quicio entre los cincuenta y los sesenta: por un lado esta atmósfera de modernos que pasean por apenas un kilómetro cuadrado de Manhattan intentando hacerse un nombre en la escena cultural undeground; por otro, cómo una perfecta esposa, con su vida resuelta entre briskets de ternera, pintalabios y revistas de moda es abandonada por su marido y descubre su talento para el stand-up cuando una noche cuenta sus miserias en uno de esos locales de micro abierto. 

Los rugientes años beatniks se mezclan de repente con el universo de Douglas Sirk, pero donde antes había melodrama, ahora hay sarcasmo. Con el humor y las tradiciones de los judíos neoyorquinos como punto de referencia, la serie apuesta por los personajes inconformistas, no solo a través Mrs. Maisel, también de su padre (Tony Shalhoub), quien abandona su puesto en la universidad para hacerse bohemio, o de su madre (Marin Hinkle) que se marcha a París, incluso de su ex (Michael Zegen), que monta el club de sus sueños en Chinatown. Pero sobre todo, a través de la más outsider de todos los personajes: esa buscavidas Suzie Myerson (Alex Borstein) que roba planos por doquier son su mezcla constante de pánico y ternura.

En esta temporada, y tras el fiasco con Shy Baldwin, Mrs. Maisel le dirá a Suzie que está lista para hacer comedia sin red, lo cual, evidentemente, colocará a Suzie en un brete con respecto de su pacto con Sophie Lennon (Jane Lynch). También hará temblar las recientemente reparadas fisuras con sus empobrecidos padres, que además se mudan con ella tras sus ilusos proyectos vitales. Por su parte, Joel sigue dando pasos en su relación con Mei Lin, aunque aún a espaldas de los demás, lo cual nos dará otras tantas gloriosas escenas de comedia.

Aparecen nuevas caras, algunas viejas conocidas del universo Sherman-Palladino como Kelly Bishop o Milo Ventimiglia, y otras apariciones memorables como la de Jason Alexander, que construye un George Constanza sesentero al que veremos rivalizar con Abe por la atención de su mujer. Un espectáculo digno de ver.

La Maravillosa Sra. Maisel ya está aquí y es, valga la redundancia, simplemente maravillosa.

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