Final de 'Pose': la lucha contra las farmacéuticas y el grito a la esperanza

Una boda, un funeral y la batalla contra el VIH y el sida protagonizan el desenlace de la serie en su 3T.
'Pose'
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Cinemanía

¡Cuidado! Se avecinan spoilers de la tercera (y última) temporada de Pose

LIVE. WERK. POSE. La familia Evangelista ha vuelto a demostrar su unión ante las inclemencias del destino en el desenlace de Pose. El avance del sida en Pray Tell (Billy Porter) y su posterior fallecimiento ha visibilizado la pugna de la población latina y afroamericana contra su marginación en la sociedad de los años 90, donde los estudios clínicos contra la enfermedad dejaban de lado a los grupos racializados. Pancarta en mano y a grito pelado, los protagonistas clamaban contra los privilegios de algunos sobre el resto en el acceso al fármaco. Un asunto que, por desgracia, está más de actualidad que nunca con la pandemia de Covid y la desigualdad hacia los países más desfavorecidos.

Resistencia y visibilización: la esperanza sigue viva

Blanca, Pray Tell, Elektra, Angel o Lil Papi se manifestaban en el episodio 3x07 contra las injusticias llevadas a cabo por el ensayo clínico de la medicación antirretroviral contra el VIH y el sida. Esto evidenciaba la importancia de la lucha por los derechos del colectivo LGTBI afroamericano. ¿La consecuencia inmediata además de el choque con la autoridad? La bajada del precio de la terapia y la prueba de la relevancia de la voz del pueblo en las calles, recordándonos el papel de aquella célebre mujer que lanzó por primera vez una pierda en Stonewall: Marsha P. Johnson. Una figura imprescindible en este mes del Orgullo LGTBI.

Un reflejo fiel de lo que sucedió en la realidad y que aún se posterga. A día de hoy el VIH continúa sin cura y se ha cobrado la vida de más de 35 millones de muertos en el mundo. Los protagonistas de Pose pugnaban contra el sistema sanitario y los poderosos para ser incluidos en la investigación del medicamento que mantiene a raya al VIH y al sida. Tras la inclusión en los ensayos clínicos de Blanca y Pray, estos harían lo posible porque todos los demás pudieran recibir el mismo tratamiento. La unión hace la fuerza. 

Sin embargo, en un plot twist final, Pray decidía ceder su medicación a Ricky ante el desconocimiento de todos y después de la aparición en el pecho del joven del sarcoma de Kaposi. Esto provocaba un mar de lágrimas, pero, sobre todo, nos dejaba un mensaje sobre el hermanamiento, el amor y la familia escogida. 

Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul

Pese a la disparatada trama de Elektra con la mafia, los preparativos del pomposo enlace entre Ángel y Esteban se convertían en el broche de oro de una serie que ha ayudado a soñar a mucha gente. Durante siglos, la posibilidad de que las personas homosexuales o transexuales pudieran casarse o tener hijos era impensable. La pareja lanzaba así un mensaje de optimismo para todos aquellos que aún hoy en día no pueden tener esta opción. La adopción del hijo de Papi por parte de ambos y la secuencia en la playa como una familia feliz era toda una declaración de intereses. La vida no es fácil, pero nunca hay que rendirse. 

Esto sucedía en el 3x06, el cual parecía el desenlace orgánico e ideal. Sin embargo, la historia de Pray Tell y la superación de su desaparición terminaba por dar forma al último capítulo, con grandes ausencias como las de Damon y la falta de un esperadísimo último desfile de la Casa Evangelista al completo. ¿Conseguiremos ver a todos en un futuro?

La ficción como herramienta social

La serie de FX cocreada por Ryan Murphy, Nelson Cragg y Silas Howard ha demostrado a lo largo de sus tres tandas de episodios un paseo por la historia del colectivo LGTBI, en las décadas de los 80 y los 90. Una travesía trepidante por la construcción de los parientes adoptivos, la aparición del VIH y el sida, y la búsqueda de sobrevivir a la enfermedad, la violencia y el escrutinio público.

Los balls se transformaban en escenarios ideales para congregar a las personas excluidas de la sociedad entre el voguing, los outfits y la purpurina. Pray Tell y Blanca se despedían así al ritmo de Diana Ross celebrando la vida. Unos actores que no sólo ayudaban en la visibilización de las tramas sino detrás de la cámara con su propia batalla vital.

Hay que recordar la desprotección aún en la actualidad de las personas transgénero, quienes sufren una alta tasa de asesinatos y de desempleo. El cast trans ha conseguido las alabanzas de crítica y público (y no es para menos) para las talentosas y bellísimas MJ Rodríguez, Indya Moore, Domique Jackson y Hailie Sahar, quienes han incidido en que las metas se cumplen con valentía. Un mensaje que su director Steven Canals dejaba muy claro con la última escena de la serie.

"Mi intención con esta última escena, al ver a Blanca caminar por la calle de Nueva York, era que nuestra audiencia supiera que la vida continúa. Nosotros, los negros, los latinos, los queer y los trans, seguimos caminando, presionando, persistiendo, frente a todas las adversidades", señalaba Canals a través de Twitter. La vida continúa con tesón. Debemos aprender de una vez del pasado para poder reescribir el futuro. 

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