'Fácil': humor y crueldad en una serie de Movistar Plus+ que no llega a explotar todas sus posibilidades

La serie de Anna R. Costa habla de cuatro mujeres con diversidad funcional a las que la sociedad ha dado la espalda.
'Fácil', serie de Movistar Plus+
'Fácil', serie de Movistar Plus+
Cinemanía

La aclamada novela de Cristina Morales, Lectura fácil, galardonada con el Premio Herralde de Novela 2018 y el Premio Nacional de Narrativa 2019, llega a Movistar Plus+ y lo hace de la mano de Anna R. Costa, que se lanza a dirigir su primer proyecto en solitario después de crear la exitosa Arde Madrid junto a Paco León.

La serie se estrena rodeada de polémica mediática después de que Morales se desvinculara del proyecto y calificara de rebajada, blanqueada y “nazi” a la adaptación de su obra en una columna para Rockdelux y Costa respondiera en el Festival de San Sebastián “me parecieron maneras de hombre malo”.

Controversias aparte, Fácil es una serie formada por cinco capítulos de 25 minutos de duración que se aproxima a la vida de cuatro jóvenes con discapacidad intelectual en medio de una Barcelona opresiva y conflictiva con un sistema que intenta someter su libertad. Te contamos nuestro análisis con SPOILERS.

Una elección de casting cuestionable

Nada más comenzar Fácil lo primero que resalta a nuestros sentidos es la elección de las actrices que dan vida a las cuatro protagonistas: Nati, Marga, Àngels y Patri son interpretadas por Anna Castillo, Natalia de Molina, Coria Castillo y Anna Marchessi, respectivamente, y solo la última tiene una discapacidad en la vida real, en concreto parálisis cerebral.

Aunque nadie dude del gran talento de estas actrices, que además dan lo mejor de sí en cada escena, los primeros minutos de Fácil pueden resultar confusos, surrealistas e incluso caricaturescos o paródicos, especialmente con el personaje de Marga, el que posee mayor discapacidad, y con el que Natalia de Molina no logra convencer en un principio.

Natalia de Molina en 'Fácil'
Natalia de Molina en 'Fácil'
Cinemanía

La explicación es sencilla: las tres intérpretes no poseen discapacidad intelectual y es un trabajo muy difícil aproximarse con veracidad absoluta a las personas que sufren esta afección. ¿Por qué entonces no haber elegido un casting con estas características innatas? Se vuelve a abrir un debate de rabiosa actualidad de si los personajes trans, discapacitados u homosexuales, entre otros, deberían ser interpretados por actores y actrices que realmente o sean, o por el contrario no haría falta ya que cualquier profesional de la actuación podría meterse en su piel.

En este caso, la creadora Anna R. Costa entiende la necesidad de la visibilidad de las personas con diversidad funcional y justifica: “Lo he intentado llevar a rajatabla hasta donde se ha podido, pero un rodaje implica repetir texto, madrugar, rodar de noche. Yo me informé, hablé con especialistas y visité a gente con discapacidad y vimos que era imposible”. 

Sin embargo, Javier Fesser, director de Campeones, película que incluyó hasta a diez actores con discapacidad, expresaba en su momento cómo rodar con ellos no le hizo renunciar a hacer nada de lo que tenía previsto hacer y que, además, ocurrieron más cosas y mejores de las que él había preparado.

Por otro lado, no podemos olvidar el ejemplo de Enriq Auquer y su fantástica interpretación de Gari en la reciente Vida perfecta de Leticia Dolera, un trabajo que apenas suscitó revuelo en su momento y fue alabado por su buena ejecución pese a que el actor no posee ninguna discapacidad, así que habrá que esperar a ver qué opina el público de Fácil, aunque el debate está servido desde que se conociera la elección de su casting.

Rodaje de 'Fácil'
Rodaje de 'Fácil'
Cinemanía

Con todo, sus protagonistas se documentaron, visitaron pisos tutelados y hablaron con gente con grados de discapacidad parecidos a los de sus personajes para crear un efecto espejo. Como resultado final, Anna Marchessi y Coria Castillo, cuyos personajes son más contenidos, hacen un gran trabajo interpretativo pese a ocupar menos minutos de metraje, y lo mismo acaba ocurriendo con los de Natalia de Molina y Anna Castillo una vez interiorizamos su particular forma de expresarse.

La denuncia social, pese a Cristina Morales

Fácil se introduce en el piso tutelado que cuatro mujeres con diversidad funcional comparten en Barcelona, donde deben seguir unas estrictas normas, y para quienes su única alternativa si no las cumplen sería volver a las UDIS y CRUDIS (residencias urbanas y rurales para personas con discapacidad intelectual).

La ficción reflexiona con éxito sobre las opresiones que sufre este colectivo, la coartación de sus derechos y libertades por el sistema o el desprecio e indiferencia que sufre por parte de la sociedad. Se pueden observar ejemplos muy concretos como la anulación de la capacidad de decisión de Marga al instarle a hacerse una ligadura de trompas o tomar su medicación, la separación de Patri y Enric (Eloi Costa) en contra de su voluntad por parte de los padres de este, o la utilización sin escrúpulos de Àngels por parte de su tía (Francesca Piñón).

Las protagonistas de 'Fácil'
Las protagonistas de 'Fácil'
Cinemanía

Sin embargo, las cuatro protagonistas no están dispuestas a rendirse. Se rebelan, se expresan, gritan. Aquí está la esencia de Fácil, en el inconformismo y la lucha por la autonomía de unas personas que han perdido su libertad y su propia voz por culpa de un sistema que determina quiénes son y qué vida deben vivir. 

Una denuncia social que, aunque no haya apostado por la inclusión de un elenco mayoritario con diversidad funcional, sí que se alza a favor de su visibilidad, su libre sexualidad, su independencia… Y en concreto a favor de la de las mujeres con discapacidad intelectual y del machismo que sufren, pues la mayoría de ellas están forzosamente esterilizadas y, al contrario que los hombres, no tienen ventajas como el servicio de atención sexual.

Pese a esto, Fácil podría haber sido más dura, más radicalizada, más explosiva, más provocadora. Tanto, como la novela-grito en la que se basa. “Demasiado rebajada y blanqueada para llegar al público democrático”, opina Cristina Morales. Es verdad que el personaje más político y antisistema, el de Nati, podría haber llegado más lejos en este sentido y muchas veces cae en su lado más cómico. 

Lo mismo ocurre con el de Laia Huedo (Bruna Cusí), que según Morales oculta deliberadamente la verdadera naturaleza de las trabajadoras sociales, ya que R. Costa lo ha suavizado y puesto del lado de las protagonistas, ya que si era “mala malísima” como en la novela “le restaba credibilidad”. El resultado: empatizamos y queremos a Laia Huedo, sí, pero se pierde el mensaje de la violencia institucional que sufren las personas con discapacidad en nuestro país.

Clara Segura y Bruna Cusí en 'Fácil'
Clara Segura y Bruna Cusí en 'Fácil'
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Por otro lado, la reciente adaptación de Alberto San juan para el teatro Valle Inclán en Madrid sí que ha sido algo más fiel a la novela, mostrando la maldad y crueldad sin escrúpulos de Mamen, su trabajadora social, denunciando al sistema en reiteradas ocasiones y mostrando situaciones incómodas para el espectador como las relaciones sexuales de sus protagonistas sobre el escenario. El director también ha añadido sus propias interpretaciones de la novela y sigue sin acercarse del todo a ella, así que parece que la Lectura fácil de Cristina Morales es, sencillamente, inadaptable. Tanto, como sus protagonistas.

Divertida y cruda, sabe a poco

Más allá de la denuncia social antisistema y de toda la polémica que rodea a Fácil, la verdad es que la ficción funciona como producto. Los episodios en formato de 25 minutos pasan volando y sus protagonistas consiguen que empaticemos con ellas, que nos emocionemos y suframos, que nos divirtamos. Mención especial para Anna Castillo, cuyos comentarios y salidas de tono resultan especialmente cómicos y funcionan muy bien.

Anna Castillo en 'Fácil'
Anna Castillo en 'Fácil'
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Quizá otro de los problemas de Fácil es que esta ligereza hace que se quede un poco corta en todo lo que nos quiere contar. Un mayor número de capítulos, más metraje en cada uno o incluso una segunda temporada hubieran resultado de ayuda para contar y entender mejor la realidad de estas cuatro mujeres, quienes solo son un muestrario de las más de cuatro millones de personas con discapacidad que hay en nuestro país, una afección que puede ser innata, pero también adquirida por cualquier persona a lo largo de su vida.

Con todo, si quieres aprender de las personas con diversidad funcional, comprender parte de su mundo, su necesaria visibilidad y las injusticias con las que tienen que convivir en su día a día, y al mismo tiempo divertirte y emocionarte con cada capítulo, esta es tu serie, y ya está disponible en Movistar Plus+.

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