La Filmoteca de Andalucía anula un pase de ‘Solaris’ de Tarkovsky en rechazo a la guerra de Ucrania

La medida pretende implicar oposición al gobierno de Putin, pero está siendo muy criticada.
Fotograma de 'Solaris'
Fotograma de 'Solaris'

Todo un bloque internacional ha mostrado su rechazo a la invasión de Ucrania emprendida por el gobierno de Vladimir Putin, de forma que también deba posicionarse la industria del cine. Dentro de Hollywood todas las grandes majors han cancelado sus estrenos en Rusia (The Batman de Warner, por ejemplo), y en Europa también se está percibiendo un esfuerzo reseñable. Incluso excesivo, en opinión de algunos, por cómo podría afectar negativamente a cineastas rusos que no apoyan en lo más mínimo las acciones de Putin. La Academia Europea de Cine, este martes, anunció en qué iban a consistir sus sanciones.

La EFA asegura reconocer a “esos valientes cineastas rusos que se oponen a la guerra”. “Pero en vista de un ataque brutal e injustificado, tenemos que apoyar a nuestros hermanos y hermanas de Ucrania cuyas vidas corren peligro”. Este apoyo cristaliza en un boicot organizado y firme al cine ruso, y en España nos hemos topado con él a través de una sonora controversia que concierne a la Filmoteca de Andalucía y a Solaris, dirigida por Andrei Tarkosvky en 1972. Este viernes, las redes sociales se hacían eco de una llamativa decisión tomada por este organismo en torno a un ciclo dedicado al escritor polaco Stanislaw Lem, por el centenario de su nacimiento.

Dicho ciclo venía auspiciado por la Filmoteca y el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, y consistía en proyectar varias adaptaciones de la obra de Lem. Incluyendo, claro, la célebre Solaris de Tarkovsky, producida por la Unión Soviética. Sin embargo, de un momento a otro la Filmoteca ha resuelto anular la proyección y en su lugar programar otra adaptación posterior de Solaris: aquélla que dirigió Steven Soderbergh con el protagonismo de George Clooney en 2002. Aunque Lem, curiosamente, siempre mostró un gran aprecio por esta versión, la medida ha sido vista como una censura a Tarkovsky, que para más inri fue perseguido y maltratado durante toda su carrera por el gobierno ruso, viéndose obligado a trabajar en países como Italia o Suecia.

La explicación es sencilla: un “gesto de prudencia por la delicada situación mundial”. Por supuesto, no ha sofocado en absoluto las protestas, y eldiario.es se ha puesto en contacto con el organismo para tratar de recabar más datos sobre la medida. Como podíamos inferir, todo forma parte de la voluntad de la Filmoteca por ajustarse a los designios de la Academia Europea de Cine, en tanto al boicot de la producción rusa sea la forma que sea. Un gesto menos atolondrado de lo que parece, como ha apuntado un portavoz. “Evidentemente no es un ataque contra Tarkovsky. Todo el mundo sabe que hemos programado cine nazi, soviético, de todo. Esa no es la cuestión”.

Lo fundamental es entorpecer cualquier opción de que el régimen de Putin perciba ingresos de la Filmoteca, por pequeños que sean. Y es que la proyección de Solaris podría traducirse en una pequeña porción de ingresos a Rusia a través de la productora y distribuidora Mosfilm: esta inquietud y no otra es la que espolea la supresión de Solaris en el ciclo de Stanislaw Lem. “Si supiéramos a ciencia cierta que los derechos van a parar a manos de los herederos de Tarkovsky, la habríamos mantenido en cartel. Pero la política europea es impedir que llegue nada a manos del presidente ruso, aunque sean dos euros”.

La Filmoteca cierra filas en torno a la EFA, si bien sus responsables destacan que esto no significa que hayan dejado de proyectar Solaris para siempre: solo es una medida temporal. “Hemos puesto Solaris muchas veces, y la volveremos a poner cuando se supere el contexto de guerra”, concluye el organismo.

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