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Diez pueblos espectaculares con Paradores a pie de playa

Piscina del Parador Costa da Morte, emplazado junto a la bella Praia de Lourido.
Piscina del Parador Costa da Morte, emplazado junto a la bella Praia de Lourido.
Paradores

MUXÍA (A Coruña)

A solo media hora del fin del mundo. Visitar el Cabo da Fisterra es una de las muchas cosas que podrán hacer quienes se alojen en el Parador Costa da Morte, que recibe el nombre de esa parte del litoral coruñés que discurre entre acantilados de vértigo, puertos y playas. Entre ellas, la de Lourido, de arena blanca, en forma de concha, a las que miran las habitaciones. Cuenta con restaurante, O Corpiño, Spa y una piscina infinity de muro de vidrio que invitan a no salir. O sí. Fuera nos espera Muxía y su mítico santuario da Virxe da Barca.

Parador de Baiona, con una exquisita cocina local en su restaurante.
Parador de Baiona, con una exquisita cocina local en su restaurante.
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BAIONA (Pontevedra)

Las murallas de la antigua fortaleza medieval de la península de Monterreal protegen de los vientos y las olas al hoy Parador, rodeado de pinos y océano. No hay nada más relajante que contemplar el atardecer sobre las islas Cíes desde la piscina o, tal vez, desde las habitaciones. La más luminosa es la 323, con cinco ventanales que regalan una impresionante panorámica sobre el monte donde se ubica el monumento a La Virgen de la Roca. En su restaurante, exquisita cocina local. ¿Qué tal un pulpo á feira?

El Parador de Jávea se ubica frente a la extensa playa del Arenal.
El Parador de Jávea se ubica frente a la extensa playa del Arenal.
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JÁVEA (Alicante)

En el centro de la bahía, la playa del Arenal es una de las más grandes de este turístico municipio de la Marina Alta alicantina. Aquí abre sus puertas el Parador, cuyos huéspedes podrán atracar su embarcación en el pequeño muelle frente al césped que rodea la piscina. Es uno de los alicientes que tiene alojarse en este hotel donde el Mediterráneo se siente por cada rincón, en sus jardines y en sus habitaciones, con balcones orientados al mar. Hacia él mira también la terraza del restaurante, el mejor lugar para degustar arroces, pescados y fideuás.

El Parador de Aiguablava se asoma al Mediterráneo desde la Punta d'es Muts.
Parador de Aiguablava, asomado al Mediterráneo desde la Punta d'es Muts.
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AIGUABLAVA (Girona)

Desde lo alto del acantilado de la Punta d’es Muts, el Parador de Aiguablava se asoma desde su privilegiada atalaya a uno de los rincones más bellos de la Costa Brava, rodeado de pinos que casi se adentran en el mar. La mayor parte de las habitaciones tienen vistas al Mediterráneo, que invita a la relajación total si lo contemplamos desde el Spa. Los veleros y los rayos del sol en el agua componen el marco perfecto a la hora de la comida en el restaurante Mar i Vent, en cuya carta no faltan las anchoas de L’Escala. Más tarde habrá que visitar la cercana Begur.

El fantástico jardín poblado de palmeras del Parador de Benicarló.
El fantástico jardín poblado de palmeras del Parador de Benicarló.
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BENICARLÓ (Castellón)

Un excepcional jardín de más de 20.000 metros cuadrados poblado de palmeras es el particular oasis en el que emerge el Parador de esta animada localidad de la Costa del Azahar. Situado a solo 30 metros de la playa, ofrece todo lo que cualquier huésped puede desear para unas vacaciones perfectas. Arrosejats, fideuás, suquet de rape y langostinos con patatas son algunas de las especialidades del restaurante que nos anima a conocer un poco más el entorno. El castillo de Peñíscola aparece en la lejanía: está a solo ocho kilómetros.

Desayuno en una habitación superior del Parador de Nerja.
Desayuno en una habitación superior del Parador de Nerja.
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NERJA (Málaga)

Un singular ascensor permite a los huéspedes acceder directamente desde el Parador a la playa de Burriana. Ubicado sobre un acantilado, junto al mar, este es el mejor lugar para vivir un auténtico verano azul. Aunque no hace falta esperar a que llegue la época estival para disfrutar de las vistas del Mediterráneo que ofrecen sus habitaciones, algunas de la cuales también miran a las montañas de la sierra Almijara. Siempre apetece darse un paseo por sus jardines, o un baño en la piscina, antes de visitar la famosa Cueva de Nerja o los espectaculares acantilados de Maro.

Parador de Mazagón, rodeado de playas vírgenes, en el Espacio Natural de Doñana.
Parador de Mazagón, rodeado de playas vírgenes, en el Espacio Natural de Doñana.
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MAZAGÓN (Huelva)

Frente al océano Atlántico, en un frondoso bosque de pinos, rodeado de playas vírgenes, en el Espacio Natural de Doñana. En medio de todo emerge este Parador, que ofrece a sus huéspedes la posibilidad de disfrutar de fantásticos atardeceres desde las hamacas del jardín. Habrá quien prefiera salir a descubrir los alrededores, que para eso estamos a solo 35 kilómetros de El Rocío y a 16 de La Rábida, con su Muelle de las Carabelas. Un estupendo centro de operaciones que cuenta con una zona wellness ideal para relajarnos antes de la cena. Imposibles resistirse a unas gambas blancas de Huelva.

El Parador de Mojácar destaca por su construcción moderna.
El Parador de Mojácar destaca por su construcción moderna.
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MOJÁCAR (Almería)

Blanco y resplandeciente. Así es el casco antiguo de esta bella localidad del levante almeriense, cuyas casas se arremolinan, entre calles estrechas, en un promontorio de la sierra de la Cabrera. Separadas del centro histórico, apenas a unos minutos, se extienden sus 17 kilómetros de playas, en cuyo entorno se alza este Parador, una construcción moderna, y blanca también, que parece fundirse en el mismo mar, que se contempla en todo su esplendor desde la terraza y las habitaciones. Su rincón más especial es el restaurante acristalado. Puro Mediterráneo.

Toma aérea del Parador de El Hierro, ubicado entre la montaña volcánica y el océano.
Toma aérea del Parador de El Hierro, ubicado entre la montaña volcánica y el océano.
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VALVERDE (El Hierro)

Ubicada al nordeste de la isla, la capital de El Hierro tiene un casco antiguo de lo más pintoresco, con casas e iglesias que representan a la perfección la arquitectura tradicional canaria. Al municipio pertenecen varias playas, como, valga la redundancia, la de las Playas, de arena negra, tras la que aparece la imponente silueta del Roque de la Bonanza. Es ahí justo donde se emplaza el Parador, entre la montaña volcánica y el azul del océano, al que se asoman sus balcones. En el restaurante, auténtica cocina herreña.

Piscina del Parador de La Gomera, que cuenta también con un cenador al aire libre.
Piscina del Parador de La Gomera, que cuenta también con un cenador al aire libre.
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SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA (La Gomera)

Siguiendo el patrón de la arquitectura isleña, este Parador canario es casi un monumento. Dos son los motivos: sus vistas -impresionante el Teide de fondo- y su decoración, repleto como está de recuerdos que nos trasladan a aquellos tiempos en que los navíos partían desde el archipiélago rumbo a América. Estamos en la capital de La Gomera, donde podemos visitar la Casa de Colón y callejear por su casco antiguo antes de recalar en playas como la que se abre junto al hotel, con un cenador al aire libre ideal para degustar unas papas arrugadas.

Más información en parador.es

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