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Las islas más desconocidas y con pocos turistas de Croacia: idílicos pueblos, aguas turquesas y mucha paz

Lastovo.
Lastovo.
mbbirdy / iStock

Croacia es un país de naturaleza, de ciudades amurallas y playas de agua turquesa. También de cultura y esencia mediterránea y guarda una larga historia detrás. Este lugar bañado por el Adriático se ha convertido en todo un destino de moda en Europa. Los turistas llegan atraídos por sus bellos paisajes y sus interesantes monumentos.

Pero a pesar del 'boom' turístico aún quedan lugares que escapan a las masificaciones, pequeños remansos de paz donde buscar y encontrar la auténtica tranquilidad. Croacia cuenta con más de 1.200 islas e islotes, siendo muchos de ellos joyas desconocidas para la mayoría de visitantes.

Šolta y sus bahías de aguas turquesas

“La isla de Šolta es un lugar encantador”, cuentan a 20minutos desde su Oficina de Turismo. Este enclave se encuentra cerca de la ciudad de Split, conectado por varias líneas de ferri y una línea de lanchas rápidas. A lo largo de su territorio, encontramos idílicos pueblos como Rogač, Stomorska y Nečujam, en la costa norte; Maslinica, en el litoral oeste, y Grohote, en el corazón de la isla.

Šolta.
Šolta.
Laz@Photo / iStock

Pero es en la costa sur donde se ubica su atractivo principal: pequeñas bahías que guardan preciosas playas de guijarros y de aguas turquesas. Desde la Oficina de Turismo, recomiendan la bahía de Poganica, con su recogida cala y su única casa; la bahía Tatinja, un paraíso para los buceadores, o la de Stračinska, donde encontramos una playa con un nombre de lo más curioso: ‘Di dida pere guzicu’ o lo que es lo mismo, ‘Donde el abuelo se lava su trasero’.

La danza de espadas de Korčula

La ciudad principal de la isla de Korčula lleva su mismo nombre y se presenta rodeada de murallas y torres defensivas. Aquí podremos visitar importantes monumentos como la catedral de San Marcos, construida bajo un estilo gótico y renacentista, o el monasterio franciscano que data del siglo XV y fue levantado en un islote frente a la ciudad. Además, como curiosidad, desde la isla aseguran que este fue el lugar de nacimiento del mismísimo Marco Polo.

Justo al otro lado de la isla, encontramos la ciudad de Vela Luka, donde podremos visitar la enorme cueva de Vela Spila y sus restos arqueológicos muy bien conservados. Y es que las investigaciones han demostrado la presencia humana en esta cavidad desde hace más de 20.000 años.

Korčula.
Korčula.
Goran Safarek / iStock

Por otro lado, Korčula destaca por sus interesantes eventos culturales, principalmente la danza de espadas de Moreška. Estas representan una batalla entre el ejército local y el conquistador, y son todo un espectáculo que no deberíamos perdernos. Tal y como nos cuentan desde su Oficina de Turismo, “en junio y septiembre, la danza se representa los jueves a las 21h en la ciudad de Korčula, mientras que en julio y agosto también se hace los lunes”.

Lastovo, el edén de los buceadores

Lastovo, puede presumir de ser uno de los lugares con menos contaminación lumínica del mundo. Y es que esta isla es prácticamente virgen, solamente habitada por alrededor de 1.200 personas. La naturaleza en el lugar es totalmente exuberante, con calas y playas paradisiacas repartidas por toda su costa.

Lastovo.
Lastovo.
balwan / iStock

Bajo sus aguas el espectáculo continúa con un rico fondo marino con corales, algas y muchísimos peces que hace las delicias de los amantes del buceo. Asimismo, en sus profundidades descansan los restos de numerosos pecios a los que podemos acercarnos a través de las rutas submarinas que organizan desde las escuelas de buceo del lugar.

Desde la Oficina de Turismo de Lastovo recomiendan sumergirnos en las aguas del islote de Bijelac y el pasaje subacuático que lo atraviesa; el islote de Tajan y su cueva submarina, y el cabo de Struga, con paredes rocosas que se extienden hasta los 80 metros de profundidad.

Lošinj y el turismo de salud

Existen poco lugares en el mundo con un ambiente tan tranquilo como el de la isla de Lošinj. Nadie pensaría que su puerto llegó a convertirse en el segundo más importante del Adriático en el siglo XIX, solo por detrás del de la ciudad italiana de Trieste.

Lošinj.
Lošinj.
vjanez / iStock

Mali Lošinj es la mayor población de la isla, aunque apenas tiene 6.500 habitantes. Entre sus bonitas casas de colores, nos topamos con un curioso edificio: el Museo Apoxyomenos, un centro dedicado completamente a una única estatua que representa a un atleta griego. La pieza fue descubierta por un buceador en 1999 en la costa sureste de la isla.

Pero más allá de su escena cultural, Lošinj es todo un centro del turismo de salud, una tradición con más de 125 años de antigüedad. Las fragancias de sus bosques de pino y de sus hierbas terapéuticas han convertido la aromaterapia en todo un reclamo en la isla, a lo que se une su aire limpio y exento de contaminación. Y es que en cada rincón podremos sentir el olor de la salvia, la albahaca, el laurel o la lavanda.

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