Cinco museos para visitar con niños

Museo ilusions
Museum of Illusions, donde no siempre ocurre lo que parece.
Museum of Illusions

Museum of Illusions (Madrid)

Hay un Cuarto al Revés y también un Cuarto Infinito que desafían todas las leyes de la gravedad. O tal vez no. En este museo no siempre ocurre lo que parece. Basta con adentrarte en el Túnel del Vórtice para comprenderlo. Quizás sintamos que todo gira a nuestro alrededor, aunque, en realidad, aquí no se mueve nada. Un lugar fascinante, para experimentar lo imposible, repleto de trucos, hologramas y un sinfín de ilusiones ópticas. ¡Está permitido gritar! Y, por supuesto, divertirse. museumofillusions.es

Museo del Jurásico
Las espectaculares réplicas del Museo del Jurásico.
Miguel A Martin Piris

Museo del Jurásico (Asturias)

Espectaculares réplicas de Diplodocus, Triceratops y Tyrannosaurus aguardan a los más pequeños en el jardín del MUJA, en Colunga, que tiene la forma de una huella de dinosaurio. Un auténtico parque jurásico que acoge una de las muestras más completas del mundo sobre estos fascinantes reptiles, cuyos esqueletos podemos contemplar a tamaño natural. La visita se puede completar con talleres didácticos y un paseo por la cercana costa que un día habitaron. museojurasicoasturias.com

Sala del Museo de la Evolución Humana.
Sala del Museo de la Evolución Humana.
MEH

Museo de la Evolución Humana (Burgos)

Aprender a vivir en la Edad de los Metales, diseñar un megalito o construir un esqueleto son algunas de las actividades que proponen los talleres de este museo que nos enseña todo sobre quiénes fueron y cómo vivieron nuestros antepasados y la llegada del Homo Sapiens. Los fósiles originales son las joyas del MEH. Los más valorados, la pelvis de Elvis, del Pleistoceno Medio, y el cráneo de Miguelón, un Homo Heidelbergensis. Para después queda acercarse a los yacimientos de Atapuerca, a 20 kilómetros. museoevolucionhumana.com

Velocidad de un penalti
En el Domus los pequeños aprender a medir la velocidad de un penalti.
Domus

Domus (A Coruña)

Conócete a ti mismo es el lema de este museo, íntegramente dedicado al ser humano, en pleno paseo marítimo de Riazor. Experimentar con la propia sombra, comprender por qué nos parecemos a nuestros padres y medir la velocidad de un penalti son algunas de las cosas que se pueden hacer en sus 200 módulos interactivos. La sección Juego de Neuronas es todo un reto. Como complemento, una visita a los otros dos museos científicos coruñeses: la Casa de las Ciencias y el Aquarium Finisterrae. coruna.gal

Museo
Tableta de chocolate Magín Rubio en el Museo de Astorga.
iStock

Museo del Chocolate (Astorga)

Desde mediados del siglo XIX hasta bien entrado el XX la industria chocolatera fue esencial en la ciudad maragata, donde coincidieron medio centenar de fábricas. Entre ellas, la que hoy acoge este delicioso museo, que nos recuerda cómo el cacao llegó hasta la Península desde el Nuevo Mundo. En sus salas se suceden objetos y piezas curiosas (tostadores, moldes, chocolateras). Hay incluso una Cámara de las Maravillas, repleta de carteles y anuncios de diferentes épocas. Para el final, lo mejor: cata y degustación. aytoastorga.es

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