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P-8A Poseidón, el sistema aéreo de Boeing que destruye submarinos desde largas distancias

El sistema despliega dos alas a armas antisubmarinos para que lleguen más lejos.
El sistema despliega dos alas a armas antisubmarinos para que lleguen más lejos.
Boeing

Estados Unidos sigue invirtiendo dinero en desarrollar vehículos militares más espectaculares e innovadores que otras potencias mundiales. El último es P-8A Poseidón, un arma de guerra antisubmarina de gran altitud (HAAWC) que formará parte del equipo de su armada.

El avión es capaz de convertir torpedos antisubmarinos ligeros MK 54 en armas de largo alcance y ha sido fabricado por Boeing. La compañía asegura que la Marina estadounidense ha concedido la capacidad operacional inicial, por lo que P-8A Poseidón ya está disponible para el servicio.

Se trata de un Accesorio de Lanzamiento Aéreo (ALA) que permite que los torpedos MK 54 desplieguen dos alas y planear hasta su objetivo con un sistema de navegación por GPS que tiene una autonomía de 65 kilómetros. De este modo, los convierte en sistemas de largo alcance, pudiendo corregir el rumbo en pleno vuelo hasta llegar donde los submarinos. Una vez ahí, el ALA suelta el torpedo con un paracaídas hasta donde está el objetivo.

Este es el funcionamiento de P-8A Poseidón.
Este es el funcionamiento de P-8A Poseidón.
Boeing

"Estamos entusiasmados por ofrecer una mayor flexibilidad y capacidad mediante lanzamientos a mayor altura y desde distancias más largas de lo que era posible anteriormente", ha aclarado Dewayne Donley, director del programa HAAWC en Boeing.

China propone un torpedo supersónico

Mientras Estados Unidos ya tiene listo su HAAWC para conseguir armas antisubmarinas de largo alcance, los investigadores de China afirmaron en septiembre haber creado un torpedo aéreo supersónico. Según explicaron, contaba con un nuevo motor alimentado por boro que le permitía a multiplicar por dos la velocidad del sonido y alcanzar los 100 metros por segundo bajo el agua.

Li Pengfei, investigador en la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de Changsha (Hunan), y su equipo detallaron que su nuevo sistema de alimentación y propulsión "puede mejorar enormemente la capacidad de penetración del misil". Su proyecto se publicó en la revista Journal of Solid Rocket Technology de la Sociedad China de Astronáutica y se difundió a través del medio South China Morning Post.

El misil chino mide 5 metros de largo y puede volar a 2,5 veces la velocidad del sonido. El estudio menciona que alcanza alturas de 10.000 metros durante unos 200 kilómetros y luego baja a la altura del mar durante 20 kilómetros. Cuando el arma si sitúa a aproximadamente 10 km de su objetivo, es cuando se sumerge en el agua para convertirse en un torpedo, pudiendo llegar a velocidades de 200 nudos (más de 100 metros por segundo).

Los investigadores comentan que el arma puede cambiar de rumbo rápidamente y de sumergirse hasta 100 metros de profundidad. Esto se consigue gracias a la supercavitación, un fenómeno que se da al crearse una gran burbuja de aire alrededor del misil, reduciendo la resistencia del agua en la superficie del aparato.

"El estatorreactor híbrido utiliza un propulsor sólido rico en combustible, que se quema con el aire externo o el agua de mar que entra en el sistema para generar gas a alta temperatura y genera empuje a través de la tobera –informan en su estudio-. Tiene un alto impulso específico y una estructura sencilla como fuente de energía ideal para un misil antibuque híbrido".

El boro, que es el combustible que usan, suele representar el 30% aproximadamente del peso total del combustible de un misil aéreo. No obstante, el misil chino usa el doble para aumentar el empuje, lo cual podría dificultar su producción en masa, el encendido y el control de la combustión. A pesar de ello, esperan solucionar estos posibles obstáculos conforme avancen en la investigación.

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