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Espondiloartritis axial, qué es y cómo se trata una enfermedad que afecta a medio millón de españoles

  • La espondiloartritis axial es una enfermedad reumática que afecta especialmente a la columna y al eje axial.
Una persona sintiendo un dolor lumbar.
Una persona sintiendo un dolor lumbar.
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Dentro de las conocidas como espondiloartritis -una familia de enfermedades reumáticas interrelacionadas entre sí- encontramos la espondiloartritis axial (EspAax), una patología inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna y todo el eje axial. Al tratarse de una enfermedad que puede tardar años en diagnosticarse, está infradiagnosticada, pues se estima que afecta a medio millón de personas en España. Reconocer los signos y dar con el diagnóstico pronto ayuda a que la enfermedad no evolucione y a que los pacientes tengan una mejor calidad de vida.

¿Qué es y por qué se produce la espondiloartritis axial?

La espondiloartritis axial (EspAax) es una enfermedad reumática muy relacionada con otras de la misma familia, como la artritis psoriásica o la artritis reactiva. En el caso de la EspAax, la inflamación de las articulaciones se sitúa especialmente en la columna vertebral y en las de la pelvis (sacroiliacas). Dentro de la espondiloartritis axial encontramos a su vez dos grupos: la no radiográfica -que presenta los mismos síntomas, pero el daño en las articulaciones no se ve en las pruebas radiográficas- y la Espondilitis Anquilosante, la más frecuente y la que sí muestra alteraciones en la radiografía a nivel espinal y/o sacroilíacas. La EspAax no radiográfica no tratada puede evolucionar hasta un estadio radiográfico.

En cuanto a las causas, como las de las enfermedades autoinmunes, son desconocidas, pero se sabe que existen factores de riesgo, como el componente genético. Tanto en esta enfermedad como en otras de la misma familia se ha observado que el 90% de los pacientes con espondiloartritis tienen el gen HLA-B27 es positivo. Se trata de un gen frecuente, presente en el 7% de la población, pero solo alrededor de una de cada 10 portadores desarrolla la enfermedad. También se sabe que influyen otros factores ambientales, como algunas infecciones y traumatismos, el estrés, el tabaco y la obesidad.

Qué síntomas provoca y a quién afecta

La EspAax, independientemente de si es en estadio radiográfico o no radiográfico, provoca dolor y rigidez, entre otros muchos síntomas que pueden clasificarse en:

Articulares. Son los más comunes. Y suelen ser dolor lumbar, cervical, dorsal y en la zona de las nalgas, especialmente el primero. Se trata de un dolor que cesa con antiinflamatorios comunes, que mejora con el movimiento y que empeora con el reposo especialmente en la cama. Es común incluso que despierte en mitad de la noche. La artritis (dolor, inflamación y enrojecimiento en las articulaciones de la zona), que se hace más visible cuando aparece además en la parte inferior, como rodillas o tobillos. También es habitual que aparezca dactilitis, hinchazón en los dedos.

Extraarticulares. Son menos frecuentes, pero también pueden presentarse síntomas en la piel (psoriasis, eritemas, pioderma), uveítis (inflamación en algunas partes del ojo), complicaciones renales o pulmonares o enfermedades inflamatorias intestinales, como puede ser la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

Puede hacernos sospechas que existe EspAax si aparece:

- Un dolor lumbar inflamatorio de más de tres meses de duración en pacientes jóvenes (menores de 45 años), si empeora por la noche, mejora con el ejercicio y se acompaña de rigidez. El dolor puede irradiar a las nalgas.

Entesitis, un dolor intenso y limitante en el talón, producido por inflamación de la entesis, donde se unen tendones y ligamentos al hueso.

- ‘Dedos salchicha’, o dactilitis, una hinchazón de los dedos de las manos o pies que produce inflamación y dolor.

- Artritis visible en miembros inferiores, como rodillas, tobillos o pies.

 - Fiebre, fatiga y falta de apetito sin causa aparente.

Diagnosticar la EspAax en los primeros estadios es difícil, pues no aparecen daños en la mayoría de las pruebas de imagen. Para diagnosticarla más precozmente, se necesitan, además de los síntomas, pruebas complementarias, como analíticas para buscar la presencia del gen HLA-B27 y marcadores de inflamación, y una resonancia. De no hacerlo, el diagnóstico puede tardar años, como alerta la Dra. Victoria Navarro, reumatóloga en el Hospital Universitario La Paz, “uno de los grandes retos es anticipar el diagnóstico. En España puede retrasarse hasta 7 años, y esto tiene consecuencias tanto en términos de calidad de vida, por el dolor y la frustración que puede provocar en los pacientes, como en términos clínicos, ya que se trata de una enfermedad inflamatoria y el hecho de no recibir un tratamiento adecuado produce daños en las articulaciones de la pelvis y la columna que, con el paso del tiempo, pueden llegar a ser irreversibles”.

Como se trata la espondiloartritis axial

La espondiloartritis axial no tiene cura, pero existen varias opciones terapéuticas destinada a mejorar los síntomas y reducir al máximo los brotes y el progreso de la enfermedad. El tratamiento debe ser multidisciplinar, pues el tratamiento farmacológico tiene que complementarse con un estilo de vida saludable.

En cuanto a los fármacos disponibles, encontramos por un lado los antinflamatorios, tanto los no esteroideos (AINEs como el ibuprofeno, el naproxeno), como los corticoides.

Más específicos son los Fármacos Modificadores de la Enfermedad (Fame), un grupo de medicamentos utilizados para disminuir o inhibir la inflamación y frenar la actividad de la enfermedad. Entre ellos encontramos el Metotrexato, la Sulfasalazina y la Leflunomida. Son muy eficaces, pero requieren de un control regular, pues pueden tener efectos secundarios graves.

Más novedosos son los medicamentos biológicos, proteínas similares a las humanas que bloquean las moléculas que intervienen en la inflamación articular. Se usan solo cuando fallan los tratamientos anteriores.

El tratamiento con fármacos tiene que complementarse con un buen estilo de vida que incluya:

•Una dieta equilibrada y baja en sal, destinada, sobre todo, a evitar el sobrepeso y la obesidad, que empeoran el pronóstico y la respuesta al tratamiento.

•Evitar el alcohol y el tabaco. Especialmente el último se asocia a un mayor avance de la enfermedad.

Minimizar el estrés, pues se ha demostrado que está asociado con la aparición de brotes de dolor.

•Realizar ejercicio. Es un pilar básico del tratamiento, pues disminuye el dolor y la rigidez, mejora la forma física y la fuerza y la calidad de los huesos, músculos y articulaciones.

El pronóstico de la enfermedad depende de muchos factores, aunque ha mejorado mucho en la última década gracias a los nuevos tratamientos disponibles. Aun así, se sabe, por ejemplo, que cuando antes se diagnostique mejor será la evolución, que ser varón predispone para que enfermedad avance más, y que, si se siguen las recomendaciones anteriores, la posibilidad de que los pacientes lleven una vida activa y plena es muy alta. Si, por el contrario, no se siguen las recomendaciones o se diagnostica tarde, la enfermedad seguirá su curso y es probable que las personas afectadas tengan peor calidad de vida e incluso algún grado de discapacidad, pues la movilidad puede verse muy afectada.

Referencias

-Espondilopedia, web creada por El Grupo para el estudio de la Espondiloartritis de la Sociedad Española de Reumatología (GRESSER) y la coordinadora nacional de asociaciones de espondiloartritis CEADE.

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