Siglos después de su muerte, Shakespeare sigue siendo el autor más representado del mundo. Sin embargo, no abundan las versiones que huyan de lo común y se atrevan a proponer interpretaciones más personales de sus textos.

Éste es el caso de las adaptaciones de La tempestad y de Hamlet (ahora Hamlet. Dreams), que presentan esta semana la salmantina Helena Pimenta y el director ucraniano Andriy Zholdak.

La primera ya ha sido premiada en otras ocasiones por sus montajes de obras del repertorio shakespeariano. Esta vez, junta a un grupo de experimentados actores como Álex Angulo, Ramón Barea o Jorge Basanta para poner  en pie en el Albéniz la última obra del dramaturgo inglés.

En ella, vuelve a reflexionarse sobre los límites y el ejercicio del poder, mediante la historia de un naufragio y los sucesos que les ocurren a los supervivientes. Pimenta crea una escenografía neutra, que despoja a la obra de todo adorno innecesario. 

Andriy Zholdak monta, por su parte, en el Teatro Español un fantasioso montaje de Hamlet que incorpora muchos de sus propios sueños y alucinaciones. Treinta y siete actores escenifican una versión muy física y visual (no recitan texto, dado que Zholdak desconfía de la palabra), de casi tres horas de duración.

El ciclón ucraniano

Andriy Zholdak

Dirige el Theatre de Kharkov y es una de las principales espadas de la escena europea.  Cree en el teatro como espectáculo total y es tremendamente exigente con los actores.