Programas espía
¿Cómo proteger mi PC de virus y programas espía? 20 Minutos

En el momento en que conectamos el ordenador a la Red abrimos una puerta de entrada a nuestra máquina. Por esa puerta llegan todo tipo de invitados y otros que no sólo no tienen invitación, sino que entran para fastidiar. El correo electrónico nos trae mensajes no deseados y virus, y algunos programas y páginas web sin escrúpulos nos descargan software para espiarnos o inundarnos de publicidad.

APAGAR LOS FUEGOS


  • El cortafuegos o firewall es un programa esencial para que no se nos cuelen parásitos en el ordenador o para protegernos de eventuales ataques. A nadie le viene mal un firewall (los hay gratuitos suficientemente seguros), pero especialmente los que navegan a alta velocidad (ADSL o cable) deberían instalar esta barrera para proteger su máquina, pues suelen pasar más tiempo conectados y su banda ancha resulta más golosa para los intrusos.
  • Los cortafuegos actúan en ambos sentidos: nos avisan si alguien llama —alguien o algo llega a nuestro ordenador desde Internet— para abrirle (o no) la puerta y nos informan si algún programa que tenemos instalado pretende conectarse a la Red. El cortafuegos que viene con Windows XP (ojo, a veces se activa por defecto: mirar la pestaña ‘Avanzadas’ en ‘Propiedades’ de las conexiones de Red) sólo vigila las conexiones entrantes.

MÁS QUE UN ANTIVIRUS

  • Los virusers (programadores de virus) malvados compiten para ver quién hace más daño, y cuentan con nosotros para triunfar. Nos mandan ‘Caballos de Troya’ para abrir un agujero en nuestro PC y tomar el control, y ‘gusanos’por correo electrónico para que los repartamos entre nuestros amigos.
  • Los virus se disfrazan más que Mortadelo. Cambian el nombre del archivo infecto y su extensión, el remitente y el asunto del mensaje contaminado... Por eso es tan importe instalar un antivirus y tenerlo a la última para que responda a las amenazas según se fabrican.
  • Lo antivirus hacen la mayor parte del trabajo sucio, pero no hay que relajarse y prestar atención:
- A los archivos adjuntos de los mensajes, no importa si los manda un colega, pues los gusanos distribuyen los virus utilizando nuestros contactos como remitente.
- A los programas ejecutables (.exe) que no sabemos de donde han salido.
- A las extensiones de archivo desconocidas, sospechosas o dobles (‘archivo.txt.vbs’).
- A veces los virus se camuflan tras extensiones de archivo fiables: JPG, PPT, MP3...
- A los mensajes que nos piden que borremos algún archivo del disco duro.


UN POLLO ASADO EN EL MESSENGER

Desgraciadamente los virus no son sólo un problema del email. Se pueden colar en programas incrustados en las páginas web y ya han asaltado los chats, la mensajería instantánea e incluso los móviles.

El último virus-gracioso que está haciendo estragos en el MSN Messenger muestra un pollo asado en bikini que te informa que ya estás infectado.

Por supuesto, para contaminarse hay que ejecutar un archivo, por lo que, una vez más, la participación (descuido o estupidez, como se quiera) del usuario es fundamental. Porque los virus son programas, y como tales necesitan de una mano cándida para hacer doble clic: el antivirus no protege contra el comportamiento irresponsable.

Y AHORA, ¿QUE HAGO?

Una vez que el bicho se nos ha colado en la cocina y notamos que el PC se comporta de forma extraña, o sencillamente no se enciende, no hay por qué entrar en pánico. Hay que tratar de averiguar cómo nos hemos contaminado y si es posible identificar el bicho y buscar ayuda para la desinfección en la web.

Casi todos los virus tienen su vacuna. Si ni siquiera nuestro vecino el ‘chispas’ es capaz de devolver el PC a la vida, entonces sí, podemos rezar lo que sepamos y entrar en pánico. O no: seguro que hemos hecho una copia de seguridad de los archivos importantes y tenemos un disco de arranque para recuperar el sistema.

EDUCAR AL SOFTWARE

La seguridad no se suele llevar muy bien con la libertad. Si llenamos nuestro PC de filtros, cortafuegos, anti-virus, anti-spam, antipop-ups, anti-todo... puede que al final la máquina no sirva para nada.

Todo software de protección tiene niveles de seguridad, y a medida que nos familiarizamos con él e identificamos las amenazas podremos ir bajando la barrera.

Por ejemplo, le diremos al cortafuegos que programas queremos que siempre se puedan conectar a Internet y qué otros nunca se deben conectar porque no nos fiamos o porque no pintan nada conectándose (como Word).


Consulta aquí todo lo referente a los programas espía y como eliminarlos.

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