'La salud humana está estrechamente vinculada con la salud de los ecosistemas, que reúnen muchas de nuestras necesidades más fundamentales', dijo Maria Neira, directora del Departamento de Protección del Medio Ambiente Humano de la OMS en rueda de prensa para presentar un nuevo informe.

El crecimiento de la población y el desarrollo económico están llevando a cambios rápidos en los ecosistemas globales y eso está afectando a la salud humana, según el texto.

Añadió que recursos naturales como el agua, la comida, el combustible y el clima eran importantes para impedir enfermedades y mantener una buena salud ya que muchas de las dolencias humanas tienen su origen en animales.

Tales enfermedades, como la gripe, la tuberculosis y el sarampión, pasaron al hombre tras afectar a animales domésticos como pollos, ganado o perros.

'Como resultado de la acción humana, la estructura y el ecosistema del mundo cambiaron más rápidamente en la segunda mitad del siglo XX que en cualquier otro momento de la historia humana', dijo el informe.

Aproximadamente el 60 por ciento de los beneficios que habían contribuido al desarrollo de la vida en la Tierra se estaban viendo degradados y usados sustancialmente, según el texto, en el que participaron 1.300 expertos de todo el mundo.

Las consecuencias para la salud humana se estaban sintiendo y podrían empeorar en los próximos 50 años, dijo.

La presión sobre el medio ambiente podría tener impactos futuros graves e impredecibles, según la OMS. Entre las regiones con más riesgo figuran el África subsahariana, Asia Central, partes de Latinoamérica y del sudeste asiático.

'Para los pobres, el problema podría presentarse en términos de producción de alimentos, en particular, sequía e inundaciones. Y el problema está aumentando', dijo Neira.

El informe dijo que algunos de los problemas más graves eran la nutrición ante la degradación de los stocks pesqueros y la tierra de cultivo, que eran factores de la malnutrición de unos 800 millones de personas en todo el mundo, casi la mitad de ellos en países pobres.

Las enfermedades infecciosas relacionadas con el agua se cobraron 3,2 millones de vidas cada año, un 6 por ciento del total de fallecimientos globales, dijo el texto.