Piel sensible
En primavera la piel empieza a resecarse por los efectos de los primeros rayos de sol y la alergia también puede afectarla. ARCHIVO

Se acerca el verano, los abrigos pronto permanecerán varios meses olvidados en los armarios, y seguro que muchas mujeres ya tienen en mente los preparativos que el cuerpo necesita para perder las blanduras originadas por los excesos propios del invierno.

Pero muchas veces olvidan que la piel y el cabello también necesitan una buena puesta a punto.

Una buena limpieza e hidratación de la piel durante la primavera y los meses previos a las vacaciones estivales son claves para tener una piel sana y protegida que haga frente a los rigores del verano.

Es delicioso sentir el sol calentándonos tras el invierno, pero mejor siempre con protección La crema protectora no hay que comprarla cuando ya tenemos casi las maletas preparadas para salir rumbo a la playa. Ni utilizarla por vez primera una vez llegados al destino

Ya en el inicio de la primavera los primeros rayos de sol pueden ser muy agresivos, pese a que la temperatura sea templada. Puede que sea delicioso sentir el sol calentándonos tras el invierno, pero mejor siempre con protección solar.

Es de lo más habitual que un día primaveral de excursión al zoo o al campo o las primeras tardes en el parque con los niños resequen y ataquen la piel, especialmente sensible al sol tras el invierno.

Además, durante la primavera la piel puede verse afectada por otros factores externos como las alergias y los picores, que hacen que la piel luzca un aspecto poco radiante.

Los expertos en dermatología coinciden en señalar que una piel limpia y sana es una piel libre de imperfecciones, sin brillos ni zonas con irritaciones o inflamaciones, sin apariencia visible de poros y que se muestre suave y acondicionada.

Para ello, es necesario utilizar a diario un limpiador adecuado, es decir, acorde con nuestro tipo de piel ya que la utilización de productos agresivos o incorrectos puede provocar que la dermis quede expuesta y desprotegida ante los efectos dañinos del exterior.

Lo ideal es limpiarse bien el rostro al levantarse y al acabar la jornada.

Para optimizar sus resultados, puedes llenar las manos de agua caliente y mojar el rostro. El calor hará que los poros se abran y que los efectos de los principios activos sean mayores, consiguiendo de esta forma una limpieza más profunda.

Dos días a la semana, conviene realizar una suave acción exfoliante de la piel. Concéntrate en las zonas del rostro con más problemas, especialmente en la llamada "zona T" (frente, nariz y mentón).

Aplica cada mañana un tónico purificante para normalizar la piel tras la limpieza o refrescar el rostro ante las primeras señales de sequedad.

Es un buen momento para hacerte una limpieza de cutis hidratante en un centro de bellezaPara finalizar la preparación previa de tu piel no hay que olvidar una buena hidratante. No siempre las más caras son las mejores. Probar distintas cremas durante varios al menos un mes (con las bolsitas de muestras es imposible hacerse una idea) es la mejor manera de encontrar tu hidratante ideal, que no tiene por qué ser la misma todo el año.

Dependiento del tipo de piel y la exposición al sol, puede interesar elegir una hidratante con factor de protección solar incluido.

Y no sólo hay que extremar los cuidados en el rostro. Presta especial atención al cuello y escote, los brazos (especialmente los codos),  las manos, las rodillas y los pies. Los tirantes y las sandalias están a la vuelta de la esquina.

También es momento de prestar especial atención al cabello. También sufre con el sol. Los tratamientos reparadores e hidratantes son de lo más recomendables.

Y no hay mejor momento que la primavera para arriesgarse con un cambio de look. Atrévete a probar un nuevo corte. Y recuerda que esta temporada se llevan los colores más naturales.

Bebe mucha agua, intenta dormir suficientes horas y limita el consumo de alcohol, tabaco y cafeína Un estilo de vida saludable también se reflejará en la piel y el cabello. Sigue una dieta equilibrada, reducir la sal en las comidas, consumir alimentos frescos y beber gran cantidad de agua contribuirá a que tu piel se encuentre más sana.

Abandona hábitos poco saludables, el tabaco, el alcohol y la cafeína aumentan el nivel de toxinas en nuestro organismo.

Dedícale tiempo a dormir, la falta de horas de sueño aumenta nuestro nivel de estrés y contribuye a tener peor aspecto.