Así es Budelli, la isla italiana donde ha vivido Mauro Morandi durante 32 años y de la que ahora tiene que marcharse

Playa Rosa en la isla de Budelli, Cerdeña, Italia.
Playa Rosa en la isla de Budelli, Cerdeña, Italia.
Wikipedia / Aldo Ardetti

Conocido como El Ermitaño, Mauro Morandi es un hombre que lleva 32 años viviendo completamente solo en la paradisíaca isla de Budelli, perteneciente al archipiélago de la Maddalena, al norte de Cerdeña. Ahora, los propietarios de la isla le obligan a dejarla, según cuenta él mismo. 

Concretamente, habita la isla desde el año 1989 y no es la primera vez que recibe presiones para que abandone la isla. Ya durante el año 2020, las autoridades responsables del Parque Nacional de La Magdalena apuntaron a que Morandi había hecho reformas ilegales en una cabaña que fue una antigua sede de radio de la Segunda Guerra Mundial.

De hecho, se creó una petición en Charge.org para recoger firmas y evitar el desalojo de Mauro Morandi de la isla. Sin embargo, según sus publicaciones de Facebook, ha decidido abandonar la isla harto de las presiones para echarle de ella. 

La historia de Mauro Morandi

Mauro Morandi llegó a la isla de Budelli hace 32 años, cuando partió en un catamarán para llegar a la Polinesia, con el objetivo de abandonar el mundo occidental para siempre. Sin embargo, la falta de recursos le obligó a parar en el archipiélago de la Magdalena y descubrió la desierta isla, tal y como relata el libro La poltrona di Ginepro, de Mauro Morandi y Gianpaola Melani. 

En ella, había un guardián que, casualmente, abandonaría el puesto dos días después por jubilación. Así es como el destino quiso que Mauro Morandi se convirtiera en el nuevo "guardián" de la isla, iniciando una nueva aventura que ha durado 32 años.

Budelli, una isla deshabitada y sin turistas

Esta paradisíaca isla solamente puede ser disfrutada desde la distancia. Según indican en la página oficial de turismo de Cerdeña, Budelli está completamente deshabitada y no se permite viajar hasta allí para visitarla: "Solo se puede contemplar desde lejos, mostrándose en todo su maravilloso esplendor, con sus acantilados de granito y colores únicos", explican. 

Esta isla forma parte del Parque Nacional de la Magdalena y su belleza se centra en sus colores, que mezclan el azul turquesa de las aguas con el colores turquesa y el color del topacio que hace contraste y crea la famosa tonalidad de la playa Rosa, una de las más apreciadas del Mediterráneo. 

Este color viene de la desintegración de la miniacina miniacea, un microorganismo que está presente en la arena. 

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