Músicos, una profesión en la que la que el riesgo de sordera es muy real 

  • El 27,5% de los músicos tiene dificultad para oír una conversación normal y al 34% tienen diagnosticada pérdida auditiva
  • Desde 2011 tener problemas de audición se considera una enfermedad profesional entre los músicos.
El porcentaje de músicos que sufren hipoacusia es muy superior al de la población general.
El porcentaje de músicos que sufren hipoacusia es muy superior al de la población general.
Free-Photos / Pixabay

La exposición prolongada a sonidos fuertes -Más de 80 decibelios (dB)- puede, a largo plazo, provocar problemas de audición, como hipoacusia e incluso sordera. Entre las profesiones que están en alto riesgo de dañar sus oídos encontramos la de músico, muy especialmente los que se dedican al rock. De hecho, estrellas como Brian Johnson (AC/DC), Phil Collins, Luis Miguel, Noel Gallagher (Oasis) o Chris Martin (Coldplay) han reconocido que su audición está dañada por esta causa.

En marzo se celebra el mes de la audición, fecha que AG Bell International, organización que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con sordera y con hipoacusia, ha querido aprovechar para realizar estudios audiológicos gratuitos a socios de la Sociedad de Artistas, Intérpretes o Ejecutantes (AIE) para concienciar sobre los problemas de audición entre los artistas. Su objetivo, además de localizar posibles problemas entre el colectivo, concienciar a la sociedad sobre el impacto que tiene la exposición a sonidos intensos, como la música a volumen muy alto, en la audición.

Andrea Cordero, audióloga de AG Bell International, nos explica por qué los músicos tienen tantos riesgos y qué podemos hacer para prevenir problemas de audición derivados de escuchar sonidos demasiado altos.

Una profesión de riesgo

Desde 2011 tener problemas de audición se considera una enfermedad profesional entre las personas que se dedican a la música. Y había motivos de sobra para ello, pues todas las personas expuestas a sonidos intensos están en riesgo de padecer pérdida de audición, “los músicos si no se protegen, están mucho tiempo expuestos a sonidos que superan los límites de intensidad tolerables, los 85 dB. En general, los músicos profesionales conviven a diario con altos niveles sonoros (entre los 80 dB y los 110 dB)”, nos cuenta Cordero. Además, cuanto más alto es el sonido, menor es el tiempo de exposición que transcurre para resultar peligroso. Cuando esto ocurre, la pérdida auditiva, aunque puede empezar siendo leve, es progresiva e irreversible, “cuando un oído es expuesto a un sonido de suficiente intensidad este puede llegar a crear una fatiga auditiva, pudiendo presentar por tanto una pérdida transitoria del umbral auditivo que se recupera al cabo de unas horas. Cuando este umbral no se recupera aparece una disminución del umbral normalmente en 4000Hz, creando un escotoma y, por tanto, un daño, permanente”, alerta.

"Cuando un oído es expuesto a un sonido de suficiente intensidad este puede llegar a crear una fatiga auditiva"

Aunque no hay datos muy precisos, se calcula que en España hay siete millones de personas con problemas de audición, es decir, casi un 15% de la población. Este porcentaje es superior en el caso de las personas que se dedican a la música, pues “según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, el 27,5% de los músicos profesionales tiene dificultad para oír una conversación normal y al 34% de los músicos participantes en el estudio se les había detectado una pérdida auditiva en su última revisión médica”.

Para reducir este porcentaje o detectar problemas en estadios muy tempranos, AG Bell está realizando durante este mes de marzo “pruebas cuya finalidad es la detección de problemas de audición y el asesoramiento como primer paso para el cuidado de la salud auditiva. El estudio auditivo incluye otoscopia, timpanometría, audiometría tonal, audiometría verbal, entrega del informe con los resultados obtenidos y el asesoramiento que se precise”.

¿Qué pueden hacer para evitarlo?

Ser músico no es una condena irremediable a perder audición, aunque para que no ocurra, se tienen que tomar una serie de precauciones, como

•Alejarse de la fuente de sonido.

•Reducir el tiempo de exposición.

•Disminuir el volumen de la fuente sonora.

•Protegerse mediante la utilización de moldes y protectores acústicos, como tapones moldeables, tapones estándar con filtros pasivos, moldes a medida sin filtro y con filtros activos o pasivos y cascos de protección auditiva.

En este último punto, desde AG Bell International destacan que cada vez hay más músicos concienciados y tomando precauciones, “utilizan moldes a medida con filtros activos o pasivos como pueden ser los In ear o Monitoring. Estos moldes no son protectores auditivos, pero si ayudan a tener un mayor aislamiento del exterior permitiendo atenuar el volumen y así cuidar su audición”.

Además, les aconsejan llevar a cabo pequeñas acciones en su día a día para cuidar su salud auditiva, como “reducir los periodos de exposición mediante descansos en espacios silenciosos, aumentar la distancia entre los miembros de una banda, la búsqueda de estrategias que permitan disminuir los niveles sonoros emitidos por determinados instrumentos o no exponerse a situaciones con ruidoso intensos fuera de su actividad laboral”.

Desde la organización también recuerdan que la pérdida auditiva no es solo cosa de músicos profesionales, sino que cualquier persona que se exponga regularmente a música u otros sonidos muy altos también está en riesgo, “la exposición durante unas horas a sonidos de 85 decibelios (dB), 14 minutos a 100 dB o 2 minutos a 110 dB ocasiona problemas de audición permanentes”. 

Así, no sólo hay que pensar en concierto, también en “disfrutar de la música utilizando auriculares que pueden superar los niveles tolerables. Si oímos la música de la persona que está a nuestro lado con auriculares, ¡ojo! está escuchando a un volumen demasiado alto y peligroso”, alerta Andrea Cordero

. La recomendación en este caso, “el uso de auriculares que tengan la entrada limitada de intensidad, que anulen los ruidos de fondo para que no sea necesario subir tanto el volumen, o utilizar moldes a medida con incorporación de nuestro auricular que nos proporcionen un acople perfecto en nuestro oído permitiendo una mayor consciencia de la intensidad sonora”. 

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