Una ruta por La Mancha tras los pasos de Galdós por el país del Quijote

TURISMO, RUTA TURÍSTICA, QUIJOTE
El territorio de Don Quijote en La Mancha es hoy una ruta de interés turístico.
EUROPA PRESS

La Mancha es a Cervantes como Romeo y Julieta a la italiana Verona. Y sin embargo su relación no fue exclusiva. La Mancha ha seducido a muchos grandes nombres de la literatura, nacionales y extranjeros. Entre ellos, a Benito Pérez Galdós, una de las figuras más relevantes de la historia de la literatura española.

Vamos a seguir los pasos del escritor canario por La Mancha y descubrir lo que tanto le deslumbró como para llevarlo a su obra. La ruta de “Galdós en la Mancha” es una sugerente propuesta de viaje por los municipios del País del Quijote que inspiraron a Galdós y le acogieron en sus viajes, así como los escenarios fundamentales que inspiraron sus personajes y su obra.

Este viaje costumbrista, paisajista y literario empieza en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Aquí los pasos de Galdós parten de la estación, que le recibió varias veces después de esa primera visita que realizó en 1862, cuando el escritor llegó a la Península desde su Canarias natal. Iba a Madrid a estudiar leyes y tras desembarcar en Cádiz y viajar a Córdoba, llegó a Alcázar. Un viaje que le permitió conectar con el paisaje manchego.

Imagen de recurso de Benito Pérez Galdós
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CEDIDO POR CABILDO DE GRAN CANARIA - Archivo

El tren trajo varias veces a Galdós a La Mancha desde Madrid, siendo Alcázar en aquella época un importante núcleo ferroviario. Por eso no es de extrañar que la hoja de ruta de Galdós en el País del Quijote arranque en esa misma estación, elemento fundamental de sus viajes y, también, en la historia de la ciudad.

Personajes de Galdós nacidos en La Mancha

Si la villa de Alcázar alcanzó el estatus de ciudad fue gracias al tren (y los viajes del rey Alfonso XII a la costa, que inevitablemente pasaban por aquí). Y gracias al tren no sólo llegó Galdós, también otros ilustres nombres como el danés Hans Christian Andersen, el célebre autor de cuentos, y de la que también hablaría en su obra.

Fachaca Ayuntamiento Alcázar de San Juan
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AY ALCÁZAR

Junto a la estación, otro de los elementos clave de sus viajes fue la Fonda de Alcázar. Se construyó antes de 1890, para hacer a los viajeros más fácil la espera y, Galdós, como buen viajero en La Mancha, también pasó muchos momentos de “madrugá, espera y chocolate”, según sus propias palabras (lo cuenta en “Fortunata y Jacinta”).

Estatuas de Dulcinea y Don Quijote en El Toboso.
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País del Quijote

Desde Alcázar, Galdós inició muchos viajes a El Toboso (foto superior), esa villa que El Quijote situó en el mapa mundial como patria de Dulcinea, la amada del hidalgo. Y, si bien El Toboso está indisolublemente vinculado a la célebre doncella, no solo de ella es ciudad natal. Benito Pérez Galdós amó esta localidad, que tantas veces paseó y en la que tantos amigos tenía, como Antonio Nuño de la Rosa, en cuya casa tantas veces se alojó.

Continuando su camino, el recorrido de Galdós por La Mancha nos lleva a Argamasilla de Alba, como recogen múltiples testimonios y libros de sus viajes, que hablan del paso del escritor por Calatrava, Consuegra, Daimiel, Herencia, Horcajo, Almagro, Valdepeñas, Argamasilla… por citar algunas de sus alusiones.

"La grandeza de La Mancha"

La Cueva de Medrano, donde se cree que Cervantes imagino a Don Quijote.
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País del Quijote

Como gran admirador de la obra cervantina que era, es de imaginar que visitara la Cueva de Medrano (foto superior), catedral de la literatura universal, con más de cuatro siglos de historia, lugar de devoción para todo amante de las letras. Es el lugar donde Miguel de Cervantes estuvo preso y cuyas paredes le inspiraron para concebir al ingenioso hidalgo y dar rinda suelta a sus devenires.

Así también la pasión cervantina que adolecía Galdós mandaba alcanzar la sierra de los Molinos de Campo de Criptana para imaginar la más famosa batalla jamás librada en nuestra literatura: la de Don Quijote contra los Gigantes.

Son varias las localizaciones de estos molinos que sirven para moler el grano y que popularizó para siempre Cervantes en 'El Quijote'. Los de Campo de Criptana o Consuegra, ya en la provincia de Toledo, son de una gran belleza.
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Pixabay/rperucho

Del hidalgo caballero decía Galdós que no se entendía su grandeza “sino en la grandeza de La Mancha”. Escribió el novelista canario: “En un país montuoso, fresco, verde, poblado de agradables sombras con lindas casas, huertos floridos, luz templada y ambiente espeso, Don Quijote no hubiera podido existir y habría muerto en flor, tras la primera salida, sin asombrar al mundo con las grandes hazañas de la segunda”.

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