Labios
Unos labios pintados son más sugerentes.

Ante la crisis las mujeres han optado por pintarse los labios de rojo como ocurrió en la crisis de 1929 en EEUU, según asegura la maquilladora británica Linda Cantello, en unas declaraciones recogidas por el diario Corriere della Sera.

Siete de cada diez mujeres no salen de casa sin su pintalabios y tienen hasta ocho de diversos tonos, explica Cantello, que trabaja para el diseñador italiano Giorgio Armani. El pintalabios es "un índice imprescindible de ciertos momentos históricos, un modo de animarse", y "también un gesto nostálgico lleno de poesía. Labios sobre los que morir", señala.

Del índice del pintalabios ya habló Leonard Lauder, ex presidente de Estée Lauder, al ver cuánto aumentaban sus ventas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, como ya sucedió en la Gran Depresión de 1929 a 1933 y también en la posguerra, cuando no había nada y todo estaba por reconstruir en Europa.

Los rojos de Evita Perón, Coco Chanel, Marilyn Monroe de entonces son comparables a los carmines y fucsias de Scarlett Johansson, Anne Hathaway o Monica Bellucci de ahora, explica Cantello. "Yo prefiero pensar (en el pintalabios) como la primera señal de recuperación porque la elección del color de los labios tiene psicológicamente otros significados. Seguridad, pasión y determinación", explica.

El rostro imposible

Añade que hay que tener "valor" para pintarse los labios de rojo pasión, pero Cantello tiene un truco: "ser osada y después no mirarse al espejo". Para Linda Cantello, que ha colaborado con casas de moda como Prada, Donna Karan, Carolina Herrera o Gucci, la cara más increíble para maquillar es la de la modelo Kate Moss porque "es como una arcilla que se modela como tú quieres".

En cuanto al rostro imposible, la famosa maquilladora no duda: "Raquel Welch. Me llamó a Nueva York desde Londres sólo para un poco de sombra en los párpados... Era terrible". Sobre los labios retocados, la estilista maquilladora comenta "veo tantos, demasiados, sobre todo en Los Ángeles. Son horribles. Generaciones de mujeres todas iguales, sin edad y sin personalidad. No entiendo cómo no se dan cuenta del desastre de la cirugía estética".