El odio o el amor al cilantro lo dicta la genética, no tus papilas gustativas

  • OR6A2 puede ser el gen que determina si detestamos o nos encanta esta hierba.
  • Un estudio vincula este gen con la percepción de olor a jabón en el cilantro.
Pesto de cilantro
Ninguna hierba de uso culinario levanta reacciones tan distantes como el cilantro.
EMMA GARCÍA

Hay cosas en la vida ante las que no se puede ser neutral. O las odias o las amas. Ocurre en gastronomía, por ejemplo, con la casquería, la pizza con piña o el queso azul. Y pasa también con el cilantro. Ninguna hierba de las que usamos en la cocina levanta reacciones tan distantes.

O nos gusta ponerlo en todos nuestros platos o jamás entra en nuestra despensa. Y no se trata de algo casual, tampoco de una elección. La genética, y no tanto tus papilas gustativas, explica por qué odias o amas el cilantro.

El cilantro pertenece a la familia de las umbelíferas, como el eneldo o el hinojo. Estas últimas no levantan tantas pasiones enfrentadas por su matices anisados y hasta duces. En cambio, el cilantro tiene un punto amargo.

Pero no, no es esa la razón que explica por qué tantos detestan el cilantro. Ya decimos, es la genética. Según estudios científicos, entre el 4 y el 14% de la población tienes genes que podríamos llamar anti-cilantro.

Recientemente, una compañía genética llamada 23andMe ha llevado a cabo un experimento para saber más. Se encuestó a 50.000 personas y se les pidió su opinión sobre el cilantro. Luego se analizó el ADN de los participantes y se cruzaron los resultados.

Entre el 4 y el 14% de la población detesta esta hierba y tiene genes anti-cilantro

Los investigadores han encontrado un gen que explicaría por qué se puede percibir olor a jabón en el cilantro y por ello detestarlo. El gen del receptor olfativo OR6A2 podría ser responsable de detectar ese olor a jabón, al menos entre las poblaciones europeas.

Es importante esto último. El cilantro es reciente entre nosotros. Aquí en Europa si una hierba ha estado siempre presente es el perejil. En cambio, en muchos países asiáticos o de Sudamérica lo normal es el cilantro. Del mismo modo en que en España, en Italia o en Francia no hay reticencias al perejil, sí las hay al cilantro.

Pero volviendo al experimento, los de 23andMe pudieron asociar un polimorfismo de un solo nucleótido (un SNP lo llaman) ubicado en el cromosoma 11 con la percepción de un olor a jabón. El gen cercano a ese SNP es OR6A2, que codifica un receptor que detecta aldehídos. Resulta que los aldehídos del cilantro activan este receptor concreto.

Todo ello explica que OR6A2 puede ser el gen que determina si odiamos o amamos el cilantro.

24 de febrero, día internacional del odio al cilantro

Como son tantos los que detestan el cilantro, han decidido hacerse ver. En 2017, se creo en Facebook un grupo llamado "Odio el cilantro". Fue el 24 de febrero y desde entonces en esa fecha celebran el día internacional del odio al cilantro.

Imagen que presde el grupo de Facebook, "Odio el ciantro"
Imagen que preside el grupo de Facebook, "Odio el ciantro"
FACEBOOK

En la descripción del grupo se puede leer "¡Somos muchos de nosotros, somos fuertes, estamos organizados, somos más del 10 por ciento de la población mundial que ODIA EL CILANTRO! ¡También somos personas razonables y nuestra única demanda es tan justa como sencilla!"

Y amenazan: "Lanzaremos una campaña mordaz para nombrar y avergonzar a los establecimientos de comida que ignoran las necesidades del 10 por ciento. No estamos diciendo que no sirvan, estamos diciendo que notifiquen correctamente a sus clientes que se verán afectados por el asqueroso y jabonoso de la hierba del diablo".

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