¿Qué es un paciente anticoagulado? Riesgos, diagnóstico y tratamiento 

Día del Paciente Anticoagulado
Imagen representativa del Día del Paciente Anticoagulado.
GTRESONLINE

Este lunes 18 de noviembre se celebra el Día del Paciente Anticoagulado en España con el objetivo de concienciar a la sociedad de un problema que, actualmente, sufren cerca de 1 millón de personas, según señala la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN).

Durante este día será habitual encontrarse con el lema "Yo vivo Anticoagulado" que se hará eco no solo en los diferentes medios de comunicación, sino también en las redes sociales para llamar la atención sobre un problema grave y, para muchas personas, todavía desconocido.

¿Qué es un paciente anticoagulado?

Un paciente anticoagulado es toda aquella persona que necesita "regular y disminuir el nivel de coagulación de la sangre", como indica la FEASAN. Para ello, debe medicarse y someterse a un tratamiento que le permita controlar este problema y mejorar su calidad de vida.

La coagulación de la sangre permite taponar una herida para evitar desangrarse. Sin embargo, en un paciente anticoagulado la coagulación se produce en situaciones en las que no resulta necesaria. Como consecuencia, las venas y arterias pueden obstruirse.

Las razones por las que una persona puede convertirse en un paciente anticoagulado están relacionadas con haber sufrido previamente un accidente cardiovascular o un ictus. No obstante, la FEASAN también advierte que puede existir alguna patología que predisponga a padecer este problema. 

Así, el Manual MSD señala algunas causas que pueden provocar que esto suceda. Por ejemplo, el déficit de las proteínas C, S Y Z, la mutación 20210 de la protrombina, la resistencia a la proteína C activada u otros trastornos que pueden ser hereditarios.

¿Qué consecuencias tiene la coagulación excesiva de la sangre?

La coagulación excesiva de la sangre tiene consecuencias importantes para la salud del paciente si esta no se trata. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Trombosis arterial o venosa.
  • Infarto cerebral o ictus isquémico.
  • Infarto pulmonar.
  • Infarto cardíaco. 

Además, si un trombo (coágulo de sangre) se desprende del lugar en el que se ha originado y obstruye un vaso sanguíneo o arteria en otra parte del organismo se le conoce como embolia, como indica la FEASAN.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre y pruebas concretas (resonancia magnética, flebografía, etc.) que permitan identificar en qué lugar se encuentra el coágulo (o coágulos) de sangre. 

Por lo general, las personas que corren el riesgo de tener este problema o aquellas que ya han sufrido un accidente cardiovascular o ictus deben realizar revisiones periódicas para prevenir las consecuencias ya expuestas.

Los diferentes tratamientos recomendados son una medida de prevención. Sin embargo, las revisiones son necesarias para poder ajustarlos a cada paciente y que sean lo más eficaces posibles. A continuación, exponemos cuáles son:

  • Anticoagulantes: pueden ser inyectables (heparina o fondaparinux) o tomarse por vía oral (warfarina, dabigatran, sintrom, etc.). Es imprescindible seguir las indicaciones del médico, ya que pueden causar hemorragias.
  • Medicamentos trombolíticos: destruyen y disuelven los coágulos, pero solo se recetan en casos graves debido a que el riesgo de hemorragia es mayor.
  • Filtro de la vena cava inferior: una alternativa si las dos opciones anteriores no funcionan. En este caso, se inserta un filtro dentro de la vena que devuelve la sangre al corazón para atrapar los trombos que se están desplazando.
  • Trombosectomía: cirugía destinada a casos excepcionales para extraer los coágulos de los pacientes que han sido diagnosticados con trombosis venosa profunda.
  • Embolectomía: cirugía, también excepcional, que elimina los coágulos que están provocando bloqueos en los pulmones en los pacientes diagnosticados con embolia pulmonar.

En el caso de sufrir una pérdida brusca de visión, hemorragia, dolor de cabeza con vómitos, sangre en la orina o heces de color negro, la FEASAN aconseja acudir al médico de inmediato.

Asimismo, se recomienda a los pacientes anticoagulados que lleven siempre la tarjeta "Estoy anticoagulado" tanto si realizan un viaje a otro país como si se producen algunas de las circunstancias arriba mencionadas que impidan que se puedan comunicar e informar sobre su situación.

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