Vino
Imagen de un decantador de vino sirviendo en una copa. GTRES

Beber una copa de vino es una de las experiencias más placenteras que hay, pero no solo no vale cualquier vino, sino que para servirlo de manera perfecta hay que seguir unas pautas y una de ellas es airear bien la bebida antes de servirla.

Existen tres motivos para airear o decantar el vino, explica en un reportaje Gizmodo. El primero es separar los posibles sedimentos que haya en el contenido de la botella, sobre todo si se trata de un vino de larga crianza. El segundo motivo es eliminar ciertos malos olores que haya en la botella. Al entrar en contacto con el oxígeno, los olores desaparecerán para dar paso a los aromas del vino. El tercer motivo es potenciar el olor de la bebida. Este motivo es más importante cuando se trata de vinos jóvenes. Tienen una intensidad aromática más leve, por lo que aireándolos la potenciamos.

Un elemento casi fundamental para airear un vino es usar un decantador, pero ni siquiera este paso es sencillo. El experto consultado por Gizmodo, Omar Bravo, explica que hay que inclinar la botella a 45 grados, echando el vino poco a poco. Un truco es poner una vela debajo para ver si los nitratos se quedan en el culo de la botella. Otro consejo es hacerlo despacio, de modo que los sedimentos no pasen al cuello de la botella. Por último, evitar que el vino caiga desde una altura superior a 5 centímetros de alto, para que la caída sea fluida y no se produzcan burbujas.