Magnolia Bakery lleva a Madrid las 'cupcakes' con las que conquistó a las protagonistas de 'Sexo en Nueva York'

  • Hasta el 14 de abril se pueden degustar algunos de sus productos más emblemáticos.
  • El diario '20minutos' habló con los dueños de este pintoresco local al que acuden muchos famosos.
Miranda Hobbes y Carrie Bradshaw se comen unos cupcakes delante de Magnolia Bakery.
Miranda Hobbes y Carrie Bradshaw se comen unos cupcakes delante de Magnolia Bakery.
HBO

Han pasado más de veinte años desde que Carrie Bradshaw y Miranda Hobbes degustaban un cupcake de vainilla con frosting rosa sentadas en un banco de Bleecker Street. Si bien, esta escena de Sexo en Nueva York solo duró un minuto y diecisiete segundos, pero provocó todo un boom.

Lo que comenzó como una panadería en un rincón tranquilo del Greenwich Village de la ciudad de Nueva York es desde hace años un lugar de visita obligada. Entrar por la puerta de Magnolia Bakery es como retroceder en el tiempo y volver a la cocina de nuestras abuelas. Huele maravillosamente a pastel recién salido del horno, azúcar... y sus tentadores productos pueden hacer flaquear la voluntad del más fuerte.

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Chocolate or vanilla? #magnoliabakery 🧁

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Una experiencia sensorial que se puede catar por primera vez en Europa, y hasta el 14 de abril en Madrid, gracias a la última edición del Seagram's New York Hotel. Recreada a imagen y semejanza de la versión neoyorquina, la pastelería efímera de Magnolia Bakery se ubica en el Gran Hotel Inglés.

"No hemos pagado por la publicidad que nos han hecho ni tenemos un comercial que salga a la calle para buscarlo", explica al diario 20minutos Steve Abrams, Ceo de la empresa. Pero a Magnolia Bakery le tocó la lotería con Sarah Jessica Parker, la actriz que daba vida a Carrie. Parker no solo vivía en el barrio bohemio donde estaba la pastelería si no que además era clienta asidua. Así que no costó mucho incluir el local dentro de la ficción de la HBO. Y no fueron los únicos: Saturday Night Live y El diablo viste de Prada también hicieron sus guiños.

Bobbie Lloyd, directora de repostería, y Steve Abrams, Ceo de Magnolia Bakery, la pastelería que se hizo popular por la serie 'Sexo en Nueva York'.
Bobbie Lloyd, directora de repostería, y Steve Abrams, Ceo de Magnolia Bakery, la pastelería que se hizo popular por la serie 'Sexo en Nueva York'.

Abrams cuenta que todo se elabora a diario en pequeñas cantidades y sin adictivos para "garantizar la frescura de los productos". A diferencia de otras pastelerías, en Magnolia Bakery no trabajan con fondant (pasta de aúzcar que sirve para cubrir tartas y moldear figuras) y usan únicamente buttercream (crema de mantequilla de sabores) para decorar su famosas magdalenas. Pero el local no vende exclusivamente cupcakes. De hecho, representan "el 32% de su negocio", añade Bobbie Lloyd, la otra parte al frente de la empresa.

Taller de repostería para Michelle Obama

Cheesecake, pudding de plátano, galletas, brownies o tartas de boda son algunas de las delicias dulces que atraen hasta su mostrador a una clientela que va desde niños hasta celebrities. Juliane Moore, Katie Holmes y los Obama no se resisten a probar sus creaciones.

Lloyd recuerda con una sonrisa el día que impartió un show cooking para Michelle y sus hijas. "Cerramos la tienda y había coches de policía en la calle, agentes del servicio secreto por todas partes", cuenta la directora de repostería, quien se deshace en elogios hacia el expresidente de Estados Unidos explicando que "fueron muy agradables y cercanos".

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🍫🍌🌰Take a break for a spoonful of our chocolate hazelnut banana pudding. Tag your bff! #magnoliabakery

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Con un reconocimiento más que merecido, Magnolia se ha expandido dentro de EE UU y también en el extranjero (Japón, Qatar, Kuwait, el Líbano, México, Arabia Saudi, Emiratos Árabes Unidos, Brasil, Rusia y Hong Kong, entre otros)

Hay un plazo de entre tres y seis meses entre el desarrollo del nuevo producto y el lanzamiento. Esto se debe en parte a que puede ser difícil obtener ciertos ingredientes en algunos destinos internacionales. "Usamos un zumo de limón que procede de los Cayos de Florida, pero no se puede importar a Japón, por lo que se nos ocurrió una alternativa: una fruta local de Tokio", cuenta Lloyd.

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