Coches ‘de película’: un capricho no apto para todos los bolsillos.
El mítico Lotus Esprit submarino de James Bond en 'La espía que me amó' Freepik

Los coches son, para muchas personas, su hoobie, un reflejo de su personalidad y una manera de reconocimiento. Si esto ocurre en la vida real, en el cine la elección de un vehículo es mucho más importante. De ella depende la futura identificación del personaje e, incluso, del propio título. No cabe duda de que a lo largo de la historia del séptimo arte han sido muchos los coches que se han convertido en la cara visible y el elemento más reconocible de una determinada obra. ¿Acaso se puede imaginar a Marty McFly y Emmettt Brown viajando en otro modelo que no fuera el DeLorean? ¿O a Batman sin su famoso 'Batmóvil y las Cazafantasmas sin su Cadillac ambulance? El cine ha dejado un legado de carrocerías icónicas, entre ellas, las más exclusivas puesto que algunos modelos serían casi imposibles de sufragar fuera de la gran pantalla. De hecho, algunos de ellos se encuentran entre los coches de cine más caros vendidos en subastas.

James Bond. La famosa franquicia del agente secreto, con más de 20 películas a lo largo de 50 años, cuenta con varios coches exclusivos, aunque la marca Aston Martin y sus espectaculares deportivos ha sido una de las más elegidas. En concreto, el modelo DB5 de la casa inglesa (382 CV y 228(km/h) ha aparecido en varios títulos y en manos de varios actores que han interpretado al agente 007, entre ellos, Pierce Brosnan y Daniel Craig, convirtiéndose así en el más emblemático. Otras casas como Jaguar, Ford, Ferrari, BMW, Maserati y Rolls Royce también forman parte del elenco de cuatro ruedas de la franquicia. Tampoco pasa desapercibido el Lotus Esprit submarino de La espía que me amó.

Minority Report. Tom Cruise condujo un auténtico coche del futuro en este trabajo. El Lexys 2054 Concept fue diseñado pensando en los vehículos que se conducirían un siglo después del estreno del film de Spielberg. Contaba con 680CV y podía trepar por las paredes, cambiar el color de la carrocería y, además, funcionaba con baterías ecológicas, característica que parece ir muy encaminada al futuro actual de la conducción.

Yo, robot. Un diseño exclusivo de la marca alemana para la película. Así fue el Audi RSQ Concept que llevó Will Smith en Yo, Robot, un vehículo, de nuevo, de estética futurista. El deportivo contaba con un volante abatido, unas esferas en lugar de ruedas y el sistema Multi Media Interface, presente en los coches de la marca. Algunas de las características de este coche 'de película' fueron las empleadas por la casa para el diseño de su buque insignia: el Audio R8.

Grease. El mítico musical también tiene uno de los coches más icónicos del celuloide, tanto que incluso tiene su propia canción. Se trata del Ford Deluxe 1948, un modelo que Danny Zukko y sus amigos idolatran. El techo retráctil es uno de sus grandes llamativos.

El coche fantástico. En esta ocasión, se trata de una serie cuya la identificación con el vehículo pretendía ser tan grande que hasta protagonizaba el título. K.I.T.T. era un Pontiac Firebird biplaza, una especie de coche todopoderoso que alcanzaba los 100 km/h en 0,2 segundos. Su consumo, su capacidad de frenada y su conducción autónoma eran otra de las prestaciones más deseadas por los amantes de los coches.