Menus sin gluten
Menus sin gluten SERUNION - Archivo

¿Qué ha ocurrido en los últimos años para que, aparentemente, el número de alergias alimentarias se multiplique? ¿Dónde estaban antes todas esas personas que aseguran ser intolerantes al gluten o la lactosa y que se han convertido en la pesadilla de muchos cocineros? Preguntas cada vez más habituales que algunos responden señalando la mejora en los diagnósticos mientras otros culpan a la alimentación actual de disparar el número de casos. Y tampoco faltan los que desconfian de que todas esas supuestas alegias sean reales.

Un reciente estudio de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, ha revelado que, en cierto modo, varias de esas teorías son reales. Efectivamente, el número de personas que sufren algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria ha aumentado y supera el 10% de la población estadounidense. Aunque los datos se refieren exclusivamente a ese país, expertos en la materia aseguran que las cifras son perfectamente aplicables a otras regiones.

Pero lo más interesante -y preocupante- del estudio es que frente a ese 11% de personas alérgicas, casi el 20% de la población cree padecer algún tipo de intolerancia. Es decir, la mitad de las personas que al ser preguntadas aseguran ser alérgicas, en realidad no lo son. O sea, esa absurda moda del sin gluten y sin lactosa que algunos llevan tiempo denunciando -y otros vendiendo como una opción más saludable- parece ser totalmente real.

Los datos, recopilados entre 40.000 adultos en Estados Unidos durante 2015 y 2016, también señalan que la alergia más común es al marisco, seguida por los lácteos.

Mientras los cocineros siguen recordando -entre desesperados y divertidos- que cada día se encuentran con casos de supuestos intolerantes al gluten o a la lactosa que milagrosamente se curan a la hora de los postres, los expertos recuerdan que es básico un buen diagnóstico.

Por su parte, asociaciones de celiacos han denunciado en repetidas ocasiones que la popularización de la dieta sin gluten pone en peligro a los verdaderos alérgicos porque los establecimimentos tienden a relajar sus normas de seguridad al dar por hecho que sus clientes no son realmente celiacos.