Roberto Cavalli abandona los excesos y apuesta por una mujer romántica sin estridencias, mientras que Gucci se decanta por el lujo y la sofisticación más rebelde en sus propuestas para la temporada otoño-invierno 2008-2009 presentadas en la pasarela de Milán.

Cavalli juega con los colores en su nueva colección para presentar a una mujer muy femenina y romántica que deja de lado el pantalón y convierte la falda en un elemento imprescindible de su armario.

Para el día, el blanco se convierte en el protagonista absoluto, mientras que la noche deja espacio al negro combinado con tonos pastel que se adaptan a cada ocasión.

Vestidos con estampados florales, en organza o tul, con escotes palabra de honor o de pico, acentúan las formas de la mujer sin llegar al exceso. Las faldas globo o con vuelo terminan encima de la rodilla, por lo que los botines de tacón alto y llenos de detalles se convierten en los perfectos aliados a la hora de mostrar una piernas estilizadas.

Cavalli se mantiene fiel a las pieles, que utiliza en abrigos y chaquetas, tanto en pequeños detalles y acabados, como en la totalidad de la prenda.

Este año, Gucci rompe con sus propuestas más clásicas y presenta a una mujer atrevida y un poco arrogante, que ama el lujo incluso en las prendas más "hippies". Camisas anchas y vestidos vaporosos se adornan con collares que se superponen en el cuello para lograr esa imagen de "glamour" y sofisticación a partir de la combinación de prendas sencillas. La firma del lujo por excelencia se llena de influencias propias del movimiento punk de los setenta y de la "subcultura" rock de los ochenta, con chaquetas de piel o con apliques de pelo, que se combinan con pantalones estrechos en colores oscuros y ostentosos cinturones.