Tamaños de las botellas de vino
El gráfico muestra los posibles tamaños de una botella de vino, desde poco más de un tercio de litro, hasta los 24 litros. majestic.co.uk

A la hora de beber vino, una cosa tienen todos los caldos en común: el tamaño estándar es la botella de casi un litro, la de 0,75 cl. Es la medida estandarizada de la que sólo se salen las botellas de 37,5 (las de los aviones, por ejemplo) o los vinos en box de 2, 5 o 10 litros (sí, esos vinos "sencillos" sin embotellar).

Hay un tercer tamaño dispar y cada vez más presente. Son las botellas mágnum, la suma de dos botellas de 0,75 cl. Son las adecuadas para los buenos vinos porque la relación líquido-exposición al oxígeno es más alta y, de ese modo, la crianza puede durar más.

A mayor capacidad de la botella, menor es el aire respecto al líquido interior, como consecuencia la oxidación se ralentiza, sus cualidades se preservan y su evolución es más lenta. Eso permite más matices y mayor complejidad. Es por ello la botella ideal para vinos de guarda.

Además, si en una comida de bastantes comensales queremos disfrutar del mismo vino, mejor que abrir dos botellas de 0,75 será beber una sola, pero una mágnum. Sí, porque esas dos botellas de 0,75 pueden contener el mismo vino sólo en apariencia (pueden haber tenido distinta vida y evolución).  

El precio de una mágnum suele ser mayor que el de dos botellas estándar. Suelen embotellarse y etiquetarse a mano, y el coste de sus materiales es mayor.

Los expertos enólogos prefieren catar y descubrir los matices que esconde un vino en botella mágnum, también el cava y champán. Louis Roederer, uno de los grandes y más caros fabricantes de champagne, asegura que el tamaño sí importa, y mucho, a la hora de catar y disfrutar de su burbujueante bebida.
 
Todos los tamaños de las botellas de vino:

  • 187,5 ml: una cuarta parte de una botella de tamaño estándar (como una copa de vino).
  • 375 ml: la mitad del tamaño estándar de 750 ml.
  • 750 ml: estándar: tamaño de la botella de vino más común en hostelería y establecimientos.
  • 1,5 l magnum: equivalente a dos botellas de 750 ml estándar.
  • 3 l, doble magnum: equivale a dos magnums o cuatro botellas de 750 ml estándar.
  • 4,5 l - jeroboam: equivalente a seis botellas de 750 ml estándar.
  • 6 l, imperial: son ocho botellas estándar de 750 ml o dos doble magnums.
  • 9 l, salmanazar: equivale a doce botellas estándar de 750 ml o una caja de vino.
  • 12 l, baltasar: dieciséis botellas de 750 ml estándar o dos Imperiales.
  • 15 l, nabucodonosor: el equivalente a veinte botellas de 750 ml estándar.


Además el champagne tiene:

  • 18 l, salomón: veinticuatro botellas de 750 ml.
  • 26,25 l, souverain: treinta y cinco botellas de 750 ml.
  • 27 l, primat: treinta y seis botellas de 750 ml.
  • 30 l, pelchizedec o midas: cuarenta botellas de 750 ml.

¿Por qué de 0,75 cl?

El estándar de las botellas en esos 0,75 cl se regularizó de forma oficial en Europa en 1975 y, cuatro años más tarde, en Estados Unidos. Pero, ¿por qué ese formato?

Cuenta Louis Roederer que el origen apunta a la capacidad de los sopladores de vidrio que hacían las botellas, no superiores a los 0,80 litros de media, además de por la conveniencia en el peso y manejo. Después, la medida la estandarizó el Imperio Británico en el siglo XIX.

En sus transacciones comerciales por todo el mundo, los ingleses usaban el galón imperial (4,546 l). Una caja de 6 botellas equivalía a un galón imperial (de ahí las cajas de 6) pero también a un barril de vino de 225 l (50 galones/300 botellas de 75 cl) lo que terminó por corroborar la capacidad de 0,75 cl como la medida unitaria de todas las demás.