Estar 24 horas juntos pasa factura a muchas parejas... Durante el invierno se buscan escusas como el estrés laboral o la falta de tiempo, y al llegar las vacaciones explota la crisis. Una realidad dolorosa que cada vez se pretende evitar antes presentando las demandas de separación o divorcio en los meses de abril o mayo para llegar a verano libres de presiones.

Menos del 50% de los demandantes tienen una sentencia firme antes de septiembre por lo que la tensión se agrava. Los expertos advierten: alargar la crisis es agrandar el problema.