Preservativos
El preservativo es imprescindible para evitar el contagio en las relaciones vaginales y anales.  GTRES

Se puede confundir en el diagnóstico con la frecuente clamidea, también con la gonorrea, porque es una enfermedad de transmisión sexual poco habitual de ver en las consultas.  Pero su número está en aumento, la Organización Mundial de la Salud lo consideró en 2015 un patógeno emergente de importancia creciente. Y los expertos observan ese crecimiento con preocupación sobre todo por dos motivos: su potencial resistencia a los antibióticos y el hecho de que puede causar infertilidad y nacimientos prematuros a las mujeres. 

Mycoplasma genitalium o micoplasma genital puede producir uretritis, proctitis y faringitis tanto en hombres como en mujeres. También en mujeres puede derivar en cervicitis y en la enfermedad pélvica inflamatoria. 

En términos más coloquiales, el infectado puede experimentar dolor al orinar, en la zona pélvica, en los testículos, al caminar y durante las relaciones sexuales, puede tener un flujo vaginal de fuerte olor, sangrados anormales o un enrojecimiento de la zona. Además de estar asociado en las mujeres a la pérdida de fertilidad.

Se transmite mediante relacciones sexuales y suele encontrarse en la uretra y los genitales, pero también puede estar presente en la garganta y el ano. Para evitarla se recomienda, como en otras enfermedades de transmisión sexual, el uso de acticonceptivos de barrera y evitar las prácticas de riesgo.

El tratamiento se basa en antibióticos, normalmente tetraciclinas y a fluorquinolonas. No sobra recordar que los tratamientos con antibióticos siempre debe prescribirlos un facultativo y hay que seguir al pie de la letra sus indicaciones. 

Se trata de la bacteria de vida independiente más pequeña de la que se tiene constancia y la segunda con el genoma más pequeño, carece además de pared celular. Es parasitaria y habita en las células del aparato respiratorio y genital, y para tener un diagnóstico correcto hay que hacer un cultivo en medio específico con muestras, procedentes por ejemplo de frotis vaginal, uretral o cervical.

Bien es cierto, que el diagnóstico del origen de la infección puede ser complejo porque el resultado de esos cultivos pueden demorarse bastante tiempo y porque la clamidea también puede estar presente simultáneamente, al igual que otros organismos.

Además de Mycoplasma genitalium, también existe el Mycoplasma pneumoniae, mucho más frecuente, que se transmite inhalando aerosoles y que produce infecciones respiratorias, la mayoría sin demasiada importancia.  Mycoplasma hominis es parte de la flora genital habitual, es normal que se transmita al feto durante el parto y que su presencia aumente mediante las prácticas sexuales.

Mycoplasma genitalium es la menos conocida de todas ellas.  En 2012 científicos de Stanford y el instituto J. Craig Venter lograron crear un modelo completo de este organismo en laboratorio, lo que permitirá conocerlo más en profundidad y poder diagnosticarlo con más rapidez y fiabilidad.