Crisis de pareja
Crisis de pareja. GTRES

Romper con una pareja no es un trago agradable en la mayoría de ocasiones y tampoco es algo para lo que se esté preparado, por eso es fácil caer en errores como no hablarlo con la otra persona, retrasar una decisión que está tomada desde hace tiempo o tomar decisiones que pueden hacer de la ruptura algo aún más traumático. Curiosamente, estamos ante uno de los temas más buscados en Google, que recibe millones de consultas acerca de las rupturas de pareja, según recoge The Guardian.

Se trata de uno de los capítulos de la vida en pareja más desatendidos a la hora de buscar ayuda de profesionales. Por eso, psicólogos como Anouchka Grose tratan de explicar cómo se debe afrontar este paso para que ninguna de las dos partes sufra en exceso.

En primer lugar, si se está seguro de que se quiere romper una relación, es aconsejable acudir a amigos y seres cercanos que hayan pasado por esto, al menos, un par de ocasiones. Sus consejos, siempre que sean maduros, pueden ser muy útiles para afrontar la situación.

Existe la posibilidad de que la ruptura venga marcada por el desgate de la relación, pero también puede entrar en juego una infidelidad. En este último caso, también es bueno hablarlo con amigos, evitando errores habituales como echar parte de la culpa a la otra parte de la pareja o autoflagelarse en exceso. Es bueno un primer baño de críticas por parte de amigos, algo que puede ayudar a afrontar mejor una conversación con la pareja que debe ser, sobre todo, sincera y alejada de las excusas. En el caso de la infidelidad, asumir la culpabilidad y los reproches es el primer paso y la disculpa, sin excesos, el siguiente.

Por otro lado está la ruptura que más cuesta: aquella en la que, aunque se siga queriendo a la otra persona, no se quiere continuar con la relación por desgaste de la misma, sin terceras personas implicadas. Aquí es importante, explica Grose, tener en cuenta que, si bien es horrible dejar a alguien que no quiere perderte, también es igual de horrible quedarse a su lado. Acabar una relación en la que uno ya no cree ofrece, al menos, la oportunidad a la otra parte de encontrar a alguien que sea capaz de amarla. Aunque pueda parecer un acto egoísta, quedarse a su lado por miedo o pena, puede ser más egoísta todavía.

El cariño y la simpatía hacia la otra persona lleva, muchas veces, a atrasar una decisión que está tomada desde hace tiempo. La única ventaja es evitar el mal trago de una ruptura y el odio que puedas generar en la otra persona, pero, recuerda esta psicóloga, si uno está seguro de la ruptura no existen ventajas en alargarlo, ya que esto lleva a caer en contradicciones como el estar simulando que todo va bien, lo cual afecta al día a día de quien quiere romper y es un engaño para la otra parte, o hacerse el desagradable para provocar malas situaciones que 'faciliten' el proceso a la ruptura. Al final, todo esto no es más que una pérdida de tiempo que acaba haciendo del momento de ruptura algo más doloroso.

Una ruptura puede llevar tiempo, horas y horas de conversaciones muy largas, tristes y frustrantes, pero al final debe quedar el poso de que era lo mejor. La psicóloga Nell Frizzell explica que una relación puede acabar por muchos motivos, pero que en aquellas en las que sigue existiendo el cariño y respeto hay que analizar y hablar con la otra parte qué es lo que ha fallado.

Existen multitud de señales que deben preparar a ambas parte a asumir el desgaste de la relación. No solo es el sexo, también actitudes como las disculpas no expresadas, los besos que ya no se dan, las comidas que pasan en silencio o el dinero que se malgasta...

Frizell aclara que la infidelidad es otra señal que ocurre, a veces, cuando uno de los dos busca tapar un agujero, no solo uno físico sino uno emocional, uno personal, uno psicológico tras meses y años de momentos como los anteriormente señalados y de una convivencia que excede los límites de la incomunicación, lo rutinario y el aburrimiento. "Darse por sentado como pareja y no afrontar los problemas que están surgiendo es el principal error que lleva a cada vez más parejas a romper su relación", indica esta especialista.