Chimo Bayo junto a Toni Arráez brindan con el nuevo vino HU-HA
Chimo Bayo junto a Toni Arráez brindan con el nuevo vino HU-HA BODEGAS ARRÁEZ

Un nombre conocido es casi siempre un buen argumento para vender lo que sea. Y el vino no es una excepción. El último ejemplo de esta larga relación entre famosos y bodegas es HU-HA que, con la firma de Chimo Bayo, se ha presentado recientemente como un simpático homenaje a aquellos años de la Ruta del Bakalao.

Pero este tecnotinto -como lo denominan sus creadores de Bodegas Arráez- no es ni mucho menos un caso único. Futbolistas, actores y cantantes se han asomado desde hace décadas al mundo del vino. En algunos casos con cierto interés enológico, en otros como una mera inversión o como forma de intentar relanzar una bodega sumando un rostro conocido a la receta.

Algo que no siempre funciona, por mucho que detrás del proyecto haya un famoso. Casos como los de Serrat, Bertín Osborne o Antono Banderas son algunos ejemplos -pese a que sus nombres siguen figurando en muchas listas cuando se habla de vinos de famosos- de historias que no salieron bien.

Pese a ello, algunos proyectos parecen seguir gozando de buena salud. Estos son algunos de los vinos más conocidos de famosos españoles.

Cinema, el vino de Juan Echanove. La estrecha relación que este actor mantiene con la gastronomía le convierte en el candidato perfecto para estar detrás de un vino. Y qué mejor nombre que Cinema Wines para este proyecto de Ribera del Duero y Rueda en el que, eso sí, la presencia de Echanove es bastante discreta. Cuentan que fue él quien se acercó a la bodega después de probar uno de sus vinos y quedar encantado, y que a partir de ahí surgió esta fructífera relación. Por cierto, Cuéntame también tiene su propio vino. Bueno, más o menos.

Roberto Verino y la DO Monterrei. Es una de las denominaciones de origen más pequeñas y desconocidas del país, pero puede presumir de contar entre sus vinos con nada menos que la bodega de Roberto Verino. Ubicada en Orense, los vinos Terra do Gargalo combinan los tintos atlánticos con los siempre exitosos blancos gallegos y, todo ello, con el toque de glamour de este diseñador.

Bodegas Iniesta. El de Fuentealbilla (Albacete) no sólo es bueno detrás del balón, porque su ya veterana bodega siempre se pone como ejemplo de cómo famosos y vinos a veces maridan bien. Una gama de vinos sencillos y de precios ajustados, que alrededor del nombre Corazón Loco ha ido creciendo hasta completar una oferta más amplia en la que también hay sitio para referencias más premium, aceite, quesos y propuestas de enoturismo.

El cava de Julio SalinasOtro futbolista que decidió asomarse al mundo del vino. Según explica él mismo, su aficion a coleccionar placas de cava le llevó a formar parte de las Bodegas Capità Vidal (Penedés, Barcelona) donde elaboran una amplia variedad de cavas -algunos con placas dedicadas al fútbol y la historia de Salinas- y vinos con la marca Clos Vidal.

Fran Rivera y AcontiaPuede sonar a tópico, pero da la sensación de que el mundo del vino y el de los toros están llamados a llevarse bien. Al menos eso ocurre con Fran Rivera, que posee un 25% de las acciones de los vinos Acontia de Ribera del Duero y Toro. Aquí no hay firma de foto de famoso en las etiquetas, pero sí un proyecto serio liderado por la enóloga Maite Geijo y donde presumen de ser pioneros en el uso del roble español para envejecer los vinos.

Amaya Arzuaga. La diseñadora es una de las pocas famosas presentes en el mundo del vino español. Y lo hace con bodega familiar propia (Arzuaga-Navarro) y un vino con su nombre dentro de la gama de esta bodega de Ribera del Duero. El enoturismo es una de las apuestas más fuertes de esta firma que cuenta con dos hoteles: el Arzuaga, en la misma bodega, y La Casita de la Planta, un hotel boutique en Quintanilla de Onésimo, donde tambén se respira la cutura del vino de esta tierra.

Sanclodio, el ribeiro de Jose Luis Cuerda. Viajamos de nuevo a Galicia para probar los Ribeiro que elabora el director José Luis Cuerda. Lo cierto es que cuesta encontar referencias sobre la Bodega Sanclodio de su propiedad, pero los vinos de la añada 2016 son fáciles de encontrar, así que cabe suponer que la bodega que Cuerda adquirió en 2002 para elaborar -según él mismo explicaba- vinos con "honradez, conocimiento y buen gusto" sigue gozando de buena salud.