Mongee Banana
Mongee Banana D&T Farm Inc

La piel de algunas frutas siempre genera interesantes debates sobre cuáles se pueden comer y cuáles no. ¿El kiwi? Para la mayoría es evidente que no, pero hay gente que no tiene problemas en incluirla en el menú. Menos discutible es lo de los melocotones, cuya piel para algunos es repugnante pero que la mayoría se come sin problema.

Con el plátano suele haber menos dudas. ¿Alguien es capaz de comerse su piel? Pues se ve que a partir de ahora también será posible, porque una nueva variedad desarrollada y cultivada en Japón llega al mercado precisamente con este argumento: es totalmente comestible, piel inlcuida.

Bautizados como Mongee Banana y cultivados en la región de Okayama, sus creadores aseguran que tienen una piel mucho más fina que los convencionales y con un sabor mucho menos amargo.

¿Significa eso que la piel está rica? Posiblemente sea mucho decir, según apuntan quienes han tenido ocasión de probarlos, aunque parece que al menos si es comestible. Por lo que cuentan, la idea no es comer la piel sola, sino comerse el plátano entero sin pelarlo, para que el sabor del conjunto sea agradable.

El objetivo era conseguir un tipo de plátano resistente a las plagas y hongos sin usar pesticidas -explican los investigadores encargados de su desarrollo-, así que se probo a cultivarlos en temperaturas bajo cero, lo que, tras muchos años de pruebas, ha provocado la aparición de esta nueva variedad, que no sólo tiene una piel más fina, sino que presume de un sabor diferente al plátano tradicional, con un toque más tropical y cercano a la piña.

¿Serán así todos los plátanos del futuro, y se plantarán en climas fríos en lugar de cálidos? Cuesta creerlo porque, por ahora, la producción de estos Mongee Bananas es muy escasa, apenas unos centenares a la semana. De ahí que el precio de cada unidad supere los 4 euros, con lo que el capricho de comerse la piel sale bastante caro.

Por ahora, mejor nos quedamos con los plátanos de Canarias, aunque haya que pelarlos.