Agua, fuente
Agua, fuente EUROPA PRESS

Las ventajas ecológicas y ecológicas del agua del grifo respecto a la embotellada son evidentes. ¿Pero qué pasa con quienes prefieren tomar agua con gas? En muchos lugares de Europa es tan habitual como el agua normal -tanto que muchas veces hay que matizarlo al pedirla en un restaurante, por ejemplo- y aquí sí que el agua embotellada no tiene rival.

Al menos hasta ahora porque, desde hace un tiempo, París ha comenzado la instalación de fuentes públicas y gratuitas que sirven agua con gas. Las denominadas fontaine petillante instaladas ya en varios parques de la capital francesa permiten a los parisinos no sólo refrescarse sobre la marcha con agua con gas, sino rellenar sus propias botellas para llevársela a casa.

Según explican a NPR los responsables de esta iniciativa, la idea es concienciar a la ciudadanía sobre la calidad del suministro público de agua y, sobre todo, reducir la cantidad de envases de plástico que se utilizan para el agua con gas embotellada.

5 kg de plástico al año

"Beber agua del grifo es un acto político que beneficia al planeta y a tu salud", defiende Celia Blaue, responsable de medio ambiente de la ciudad. Aunque seguramente sus declaraciones no harán mucha gracia a Evian o Perrier -dos de las marcas de agua francesas más reconocidas del mundo-, las cifras parecen incontestables.

Y es que una familia de 4 personas que deje de comprar agua embotellada supone que al año generarán unos 5 kilos menos de residuos plásticos. Por ahora, los vecinos parecen encantados con estas curiosas fuentes que enfrían el agua y añaden carbónico, aunque los propios parisinos reconocen que la mayoría de ciudadanos desconocen su existencia.

Aunque cuesta imaginar que el poderoso mercado del agua embotellada se resigne a desaparecer -hablamos de países en los que el suministro de calidad está garantizado- hace ya tiempo que algunos reivindican el agua del grifo como un gran remedio para reducir los residuos que generamos.