Espirulina
Pastillas de espirulina, en una imagen de archivo. WIKIPEDIA

Cada año hay un superalimento de moda. Si en 2015 y 2016 fueron las semillas de chía o la quinoa, ahora le ha tocado el turno a la espirulina, un producto desconocido para muchos, pero que poco a poco está abriéndose hueco en el mercado español.

Pero, ¿qué es exactamente? Se trata de una microalga multicelular y filamentosa de tonos verde azulados perteneciente a dos géneros separados, Espirulina y Arthrospira, y está compuesta de unas 15 especies, de las cuales Arthrospira platensis es la más común, según explican desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

Se le atribuyen un sinfín de propiedades y facetas, desde prevenir el envejecimiento, a su capacidad para acabar con los virus y resistir a la contaminación por metales pesados como el plomo. Al crecer en el agua, es fácil de cosechar y procesar, por lo que en muchos países de África y Asia ya lo utilizan para combatir la hambruna. Incluso la NASA lo empleó con éxito como alimento para los astronautas en misiones espaciales.

Son sus propiedades nutricionales las que le han hecho ganarse el sobrenombre de superalimento: es una fuente importante de proteínas (más de un 60%), vitaminas (A, B1, B2, B3, B5, B6, B9, B12, E, D, K) y minerales (potasio, magnesio, fósforo, hierro...).

En el mercado español, la producción y consumo de espirulina empieza a tener su espacio. Koru y ASN son las dos empresas que cultivan espirulina en España, una en la Sierra de Gata y la otra en Sierra Espuña. La demanda ha sido tal que Koru ha agotado sus existencias, según explican en una entrevista a Antena 3.