Ford avanza hacia su primera generación de coches autónomos

  • Ford iniciará las pruebas de sus coches autónomos de investigación en las carreteras europeas durante 2017.
  • El cerebro del vehículo, situado en el maletero, genera un terabyte de información cada hora: lo mismo que un smartphone en 45 años.
  • Ford ha utilizado la misma plataforma pero ha mejorado el hardware y el software que permiten al coche moverse por sí mismo.
  • Los sensores LIDAR proporcionan al coche una visión de 360 grados a una distancia equivalente a dos campos de fútbol.
El coche autónomo de Ford ya se prueba en carreteras de Estados Unidos.
El coche autónomo de Ford ya se prueba en carreteras de Estados Unidos.
FORD
En este vídeo Ford muestra todos los elementos que utiliza para su próxima generación de coche autónomo.

Con la eclosión de Tesla, los avances de muchas marcas de producción automovilística y los problemas que los coches con motores de combustión provocan en la polución de las grandes ciudades, los cambios en la movilidad se vuelven imparables. En esta ocasión ha sido Ford, uno de los gigantes de la automoción mundial, el que ha movido ficha al respecto: la compañía americana presenta la próxima generación de coche autónomo de investigación y desarrollo con el Mondeo Hybrid como máscara de pruebas. Un vehículo que estará probándose en carreteras europeas durante 2017 y que la compañía espera tener a la venta en 2021 sin volante ni pedales.

El nuevo modelo incluye, en la misma plataforma (una versión mejorada del modelo de producción), un nuevo hardware informático que le otorga una mayor capacidad de procesamiento. Los sensores se han ajustado para proporcionar al coche una mejor visión de todo lo que le rodea, con un diseño más fluido y un campo de visión más ajustado. Todo ello con tan solo dos sensores (en vez de cuatro, como en la generación anterior) pero recopilando la misma cantidad de información.

El "conductor virtual", sistema que permite al vehículo moverse por sí mismo, ha sido mejorado en cuanto a desarrollo y ensayos (hace ya tres años que Ford inició las pruebas), por lo que hay un gran cambio en la captación y gestión de los datos recopilados. Este coche de Ford, en el nivel cuatro de autonomía, está diseñado para circular sin interacción humana aunque no de forma completa: únicamente podría valerse por sí mismo en zonas de las que el propio coche tenga suficiente información como para no requerir el control del conductor.

Todo ello, con tecnologías propias de la conducción autónoma como sensores, láser, cámaras, radar, algoritmos para la selección de rutas y la localización, mapas 3D de alta definición, visión computerizada y una gran potencia informática para el cálculo y manejo de todos los datos que el coche recopila. Y, como con todo lo relativo al coche autónomo, con un objetivo: que el vehículo pueda funcionar con el mismo nivel de manejo y fiabilidad que si tuviese un conductor humano. De hecho, ya son muchos los casos conocidos de vehículos autónomos que han conseguido predecir y evitar colisiones.

Cerebro electrónico

Cuando una persona conduce un coche convencional, su cerebro recibe e interpreta todos los estímulos que le rodean para responder de una forma adecuada, ágil y eficiente. En los coches autónomos, el cerebro es electrónico: toda su tecnología está preparada para que el coche tenga los reflejos, el conocimiento de las rutas y la capacidad de respuesta ante imprevistos suficientes como para no sólo equipararse a un conductor humano, sino resultar más seguro y fiable. Los sensores LIDAR son los ojos y oídos que perciben lo que ocurre alrededor del coche, y el software procesa la información que recibe para desenvolverse en un entorno de tráfico real.

El cerebro, situado en el maletero, es un equipo equivalente a varios ordenadores de gran potencia. Genera, según los datos facilitados por Ford, un terabyte de información cada hora: una persona corriente manejando su smartphone tardaría 45 años en generar tal cantidad de datos. El coche, ya en pruebas en diversos estados de Estados Unidos con una flota que la compañía quiere aumentar hasta los 90 vehículos este año, no tendría la capacidad de generar la electricidad suficiente para todos sus componentes si únicamente tuviese un motor de combustión corriente. Por ello, Ford incluye baterías de alta capacidad para complementar la alimentación del vehículo, que se mueve de forma híbrida en dirección hacia la conducción sin interacción humana.

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